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Rousseff despide ministros para preparar Mundial

Redacción La República [email protected] | Viernes 29 julio, 2011



Rousseff despide ministros para preparar Mundial

La lucha contra la corrupción que libra la presidenta brasileña Dilma Rousseff probablemente contará con la aprobación de los votantes de clase media, que tienen cada vez más importancia política. También corre el riesgo de afectar la disciplina fiscal necesaria para contener la inflación al desestabilizar su coalición.
Rousseff ha destituido este mes a más de una decena de funcionarios del Ministerio de Transporte, entre ellos al ministro Alfredo Nascimento, por acusaciones de sobrefacturación y sobornos. Nascimento es miembro del Partido de la República, que está aliado con Rousseff.
La decisión de la presidenta de hacer una limpieza en un ministerio cuyo presupuesto rivaliza con la magnitud de la economía de Paraguay de $18 mil millones y es central para los preparativos para el Campeonato Mundial de Fútbol 2014 y las Olimpíadas de 2016, ha irritado a miembros de su coalición.
“Todos los días la prensa informa sobre algún otro funcionario corrupto al que se destituye sin que tenga derecho a defenderse”, dijo en entrevista telefónica Lincoln Portela, líder del partido de Nascimento en la cámara baja.
Las tensiones podrían complicar la tarea de aprobar legislación que apoya Rousseff y el bloqueo de intentos de impulsar el gasto, dijo el analista político Rafael Cortez, de Tendencias Consultoria, que tiene sede en Sao Paulo.
“El objetivo de Dilma parece ser hacer más eficiente la administración del estado, pero esto va a tener implicaciones políticas”, dijo Cortez. “La pregunta central es qué pasara si las acusaciones de corrupción alcanzan a los partidos grandes e importantes de la coalición”.
El Partido de los Trabajadores de Rousseff, el PT, carece de mayoría en el Congreso, por lo que la presidenta depende del apoyo de otros 15 partidos para aprobar legislación.
Portela dijo que el manejo de Rousseff de la crisis en el Ministerio de Transporte “suma estrés” a la coalición gubernamental en el Congreso, pero que su partido no dejará de respaldar a la presidenta. Un correligionario suyo, Luciano Castro, uno de los líderes de la coalición en la cámara baja, dijo la semana pasada que el partido se reuniría en agosto para decidir si seguir votando con el bloque del gobierno.
El primer tema de la agenda legislativa de Rousseff es hacer que el Congreso apoye un plan de austeridad para combatir la inflación mediante la aprobación del presupuesto para 2012, que se presentará a debate el mes próximo. El gobierno también quiere derrotar proyectos de ley que contemplan un aumento salarial para la policía y una enmienda constitucional por la que se destinaría una parte fija del presupuesto al área de salud.
“El gran problema de Dilma es la inflación, y si el gasto del gobierno sigue creciendo, no va a alcanzar su objetivo”, dijo Carlos Melo, un analista político y profesor de Insper, una escuela de administración que tiene sede en Sao Paulo.
Roussef ha tratado de tranquilizar a sus aliados en relación con la limpieza del gobierno.
“No estamos actuando de forma política contra ningún partido”, dijo al diario O Globo, que tiene sede en Río de Janeiro, en una entrevista del 22 de julio, en respuesta a una pregunta sobre los alcances de la purga. “Actuamos contra personas que se condujeron mal”.
Las autoridades incrementaron un cuarto de punto la tasa de interés de referencia, a 12,50, el 20 de julio, el quinto aumento consecutivo en lo que va del año, en un intento de contener la inflación, que este mes se aceleró a 6,75%. El objetivo de inflación del gobierno es de 4,5%.
Rousseff, que tiene 63 años, asumió la presidencia el 1 de enero con la coalición de gobierno más amplia de la historia del país. El partido de Nascimento tiene 40 de los 513 diputados de la cámara baja y seis de los 81 senadores de la cámara alta. El mayor socio, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, PMDB, cuenta con 79 diputados y 20 senadores, mientras que el PT tiene 86 y 13 respectivamente.
La presidenta tiene que moverse con más cuidado que predecesores como Janio Quadros, que llegó al poder en 1961 esgrimiendo una escoba y asegurando que barrería con la corrupción inflacionaria del gobierno anterior. Si bien podría resistir la defección de partidos más chicos, una ruptura con el PMDB o un sector importante de su propio partido la pondrían en una situación difícil, dijo Cortez.
La lucha contra la corrupción resultará atractiva a los nuevos contribuyentes de clase media, a quienes la corrupción preocupa más que a los pobres, dijo David Fleischer, un profesor de ciencias políticas de la Universidad de Brasilia.
“Al tomar posición, se ha adelantado a la oposición”, dijo en entrevista telefónica. “Eso le gusta a la nueva clase media, de modo que (Rousseff) llegará a 2012 con un alto nivel de aprobación”.

Brasilia
Bloomberg