Macarena Barahona

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Sábado 22 Mayo, 2010


Cantera
Roque Dalton La palabra del volcán

La Universidad Tecnológica de El Salvador, el Museo de la Palabra y la Imagen de El Salvador, Casa Claudia Lars, la Unidad de Cultura Roberto Armijo se han unido para realizar un tributo en el 25 aniversario del asesinato del poeta Roque Dalton.
El pacto de silencio que los asesinos de este querido intelectual salvadoreño han establecido a lo largo de estos años, no hace más que recordar la cruel historia de la sociedad salvadoreña.
La impunidad se aposenta y gobierna la memoria esclerótica de las diferentes autoridades políticas que han gobernado este hermano país.
Si la derecha, la democracia cristiana, los militares, las comisiones de verdad y, ahora, el mismo FMLN, partido que vio nacer su fuerza y su unión en la misma sangre de Roque Dalton, su hijo y la de los miles de salvadoreños que perecieron en el intento de forjar un país más justo, más democrático y donde los hijos de los hijos no tuvieran que morir por sus derechos.
El pacto de silencio e impunidad parece ser el juramento interno de los antiguos camaradas de Roque Dalton, unos en puestos políticos, nombrados por el presidente Mauricio Funes, y otros probablemente residentes en el exterior.
La impunidad para un lado y para el otro. El que fue asesino, es asesino para siempre, y sin castigo no hay justicia.
Ya lo decía en su poema Roque Dalton.
Los muertos están cada día mas indóciles/ Los muertos son otros desde entonces/Hoy se ponen irónicos/ preguntan/Me parece que caen en la cuenta/ de ser cada vez más la mayoría.
Roque Dalton dedicó su vida a la cultura, hizo de su palabra un acto de revolución poética, hurgó en la historia americana y europea, lo que tuviera que ver con los seres humanos privados de dignidad que pueblan Centroamérica. Reescribió las historias prohibidas de su patria, El Salvador. Investigó, y narró como poeta, la sangre ardiente del alma del salvadoreño luchador, revolucionario, el que lleva la dignidad en el alma y la comparte.
La justicia sigue ciega y bruta. La muerte de monseñor Romero, de los jesuitas de la Universidad Católica, de los dirigentes del Frente Democrático en la Universidad, de ignoro cuántos campesinos y campesinas, jóvenes, estudiantes, y Roque Dalton.
Siguen en la vigilia, preguntando dónde están los vivos, para que les den digna sepultura, y dónde están los asesinos para descansar en paz.

Macarena Barahona