Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 2 Noviembre, 2017

Rompecabezas políticos y campañas tuertas

La población costarricense, al menos medianamente informada, se ha decepcionado abruptamente en las últimas semanas debido a los escándalos de corrupción que quijotescamente han hecho sudar manos de posibles involucrados debido a la filtración de piezas sueltas que aunque no permiten armar el rompecabezas, delinean corrupción en todas sus formas, al punto de hacerse público que un banco estatal como el Banco de Costa Rica y quizá los tres poderes de la República, fueron actores activos de “cochinadas” de las que no importaba “embarrarse” porque el pastel al parecer alcanzaba para todas las piezas clave.

En río revuelto, ganancia de pescadores. A solo tres meses de las elecciones nacionales, los candidatos a la Presidencia de este país están felices porque sus trapos sucios no han sido el foco de atención de los medios de comunicación en estos meses —ni lo van a ser aun en noviembre—; diciembre es un mes de paz, amor y aguinaldos, por lo que sus trapos sucios o siguen bien escondidos o por mucho estarán en la lavadora, pero siguen sin ser un tema de interés por lo que si son inteligentes o tienen buen equipo asesorándolos, quemarán “un par de judas” —embarrados— en los escándalos que ocupan a la población a sabiendas de que ese “costo político” por aceptar la corrupción dentro de su propio partido, los hará “reír de último” pues de nuevo esta sociedad “medianamente informada”, aplaudirá su supuesto coraje por hacer frente a esa realidad política, cuando una información más “completa y profunda” —información “perfecta” nos enseñan en la teoría económica—, en lugar de aplaudir, cuestionaría por qué no fue el candidato mismo, el que mejor se salió de la dizque pelea por la presidencia de Costa Rica.

¡Las probabilidades de que el candidato menos corrupto sea nuestro próximo presidente son mínimas! ¿Por qué? ¿Quién va a ganar entonces?

1. Lo normal sería que el menos corrupto no tenga “tantas” ni “tan buenas” influencias —por más político que sea—. La “unión de poderes” favorecerá al candidato que haya sabido jugar mejor sus cartas para que en el momento que más le interesa, que es el proceso y elecciones 2018, más favores pueda cobrar. Eso, respetable lector, el ahora candidato no se lo ganó sin deberles favores a otros a quienes en su momento tendrá que redituar con más poder, premisas y “filtración” de información, beneficio económico tangible… más lo que nuestras mentes alcancen a enumerar.

2. El que mejor sonría gana la presidencia de este país, no en vano lideramos el índice de “países más felices del mundo” y no el de potencias económicas mundiales, sino que lo diga Trump. No entiendo cómo en Costa Rica mercadólogos y asesores de imagen políticos no se aseguran de que sus candidatos “aprendan” a sonreír “espontáneamente” antes de anunciar siquiera su candidatura.

Antes que sus competencias académicas y experienciales, los partidos políticos que quieren ganar la carrera por el Ejecutivo en Costa Rica, deben entender que su candidato debe destacar por ser el que mejor sonría entre “el montón”… Una cara seria “cabe” para auditor, gerente financiero, supervisor… y para ser sinceros: ¡generalmente ni ahí!

Definitivamente la gente quiere ver desde los dientes del político, hasta su familia, su casa, sus amigos; saber qué hacen cuando no están haciendo política; qué fracasos o situaciones difíciles han enfrentado sus familias… ¿Por qué? Porque eso genera “confianza” y la gente se quiere sentir “incluida” (sí, por más ingenuo que eso suene)… Si los votantes saben esas cosas, creen saber “todo” de los políticos, aunque al final eso que los políticos deciden mostrar también esté maquillado y aunque el mismo día de las votaciones el 80% de la población no sepa nada de los planes gubernamentales de ese candidato, ni de compromisos, ni de advertencias, ni de chorizos pasados y menos chorizos entre manos.

3. Entiendo que haya candidatos que reciben más favores de los medios de comunicación gracias a sus “reuniones secretas”. La viabilidad económica de agrupaciones políticas y candidatos para hacer publicidad en televisión, radio, periódicos, vallas por todo Costa Rica, también influye mucho en la decisión de los votantes poco o medianamente informados y son canales a los que se llega por capital y poder, por lo que los políticos más competentes y menos corruptos no son necesariamente los que “vemos más”, sino los que mejores “recursos” tienen para llegar a la población… Con eso dicho, creo que la Costa Rica votante ha cambiado:

a. En época de nuestros abuelos-bisabuelos, los votantes seguían un color político, listo.

b. Las “nuevas generaciones” presumimos de no votar por color político, pero tampoco podemos jugar de astutos y presumir de conocer lo bueno y lo malo de los candidatos y sus partidos para al menos tener una “idea” de qué esperar… No, la mayoría de los votantes ahora decide en función de a quién han visto más, de quién ha estado más expuesto a su círculo de amigos, familiares, compañeros de trabajo por lo que todos como loras repiten lo que otros dicen porque esos otros lo leyeron “por ahí” o se lo escucharon a otro “por ahí”.

Los asesores de imagen, mercadólogos, publicistas políticos que no tengan presupuesto ni contactos para poner a sus candidatos en los medios tradicionales, tendrán que quintuplicar esfuerzos para poner a sus candidatos en publicidad digital 24/7 al menos en enero 2018, de lo contrario: pueden darse por derrotados porque si no se posicionan en la mente de la gente con ventaja significativa respecto a su competencia, tampoco estarán en Zapote en mayo 2018.

¿Por qué es tan importante sonreír, estar expuesto todos los días y en todo lugar a la población y tener poder/influencia para ganar las elecciones presidenciales en Costa Rica? Porque aún no llega a aspirante presidencial una persona y un partido político con la credibilidad, generación de valor y generación de confianza ex-ante a los procesos electorales “formales”, como para poder ganar las elecciones presidenciales sin esos tres componentes medulares en sus campañas.

El plato principal de octubre 2017 fue la corrupción política. El plato principal de enero 2018 serán las elecciones a la presidencia de Costa Rica. Dentro de uno, dos, tres, cuatro años serán los chorizos del gobierno de turno. Hay redes de redes; los políticos protegen a los políticos, los poderosos protegen a los poderosos, los choriceros protegen a los choriceros. ¿Y la red del resto de la población? No hay tal, solo la clave de siempre: trabaje duro porque la vida real no es un juego de rompecabezas.