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Lunes, 10 de diciembre de 2018



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Rivales menores de Monsanto ven gran oportunidad en fusiones

Bloomberg | Jueves 13 octubre, 2016

El logotipo de Monsanto en una fábrica herbicida de la compañía. Bloomberg/La República


A los productores podrá preocuparles la serie de transacciones multimillonarias que transforman la agricultura, pero las compañías semilleras independientes ven la consolidación como una oportunidad.

Muchos clientes abandonarán las marcas famosas en busca de productos y servicios más personalizados que apuntan a suelos y climas locales, según Sonny Beck, que tiene 75 años y está al frente de Beck’s Hybrids, la mayor firma minorista independiente de semillas de los Estados Unidos.
“La consolidación siempre abre el mercado”, dijo Myron Stine, de 44 años, presidente de Stine Seed, la mayor compañía mayorista de semillas de capital cerrado de los Estados Unidos. “No me preocupa si apenas el 10% del mercado dice que no le gusta la consolidación. Quiero algo diferente. Para una firma del tamaño de la nuestra, es algo muy importante”.
El sector mundial de los productos químicos y las semillas experimenta un rápido realineamiento con tres transacciones gigantes en menos de un año. La alemana Bayer acordó el mes pasado la compra de Monsanto, la mayor compañía de semillas del mundo, por $66 mil millones, luego de meses de negociaciones. DuPont y Dow Chemical planean una fusión de iguales de $59 mil millones, mientras que China National Chemical espera completar la adquisición en $43 mil millones de la productora de semillas suiza Syngenta.
Mientras los actores dominantes se hacen más grandes, algunas firmas independientes buscan ventajas en investigación y desarrollo. Alrededor de las dos terceras partes de los empleados de Stine trabajan en investigación y desarrollo y utilizan técnicas tradicionales para mejorar la genética del maíz y la soya. La compañía vende esas semillas mejoradas a los agricultores y también las licencia a compañías más grandes como Monsanto, las cuales, en el marco de la transacción, dan a Stine Seed acceso prioritario a las nuevas variedades transgénicas que contribuyen a que los agricultores combatan malezas y plagas.
Las compañías de capital cerrado representan alrededor del 20% de las ventas estadounidenses de semillas de maíz y el 22% de las de soya, según Todd L. Martin, director ejecutivo de la Independent Professional Seed Association, que tiene 118 miembros.
El grueso de las ganancias de Stine Seed procede de las licencias de su investigación en genética otorgadas a rivales más grandes. Pero la reacción de los clientes a las grandes fusiones significa que los ingresos de la compañía producto de sus ventas minoristas podrían “duplicarse con facilidad”, dijo Stine en entrevista telefónica. La compañía se negó a proporcionar cifras de ventas.
Las compañías más chicas también podrían contar con una ventaja respecto de productos biotecnológicos más caros, dijo Jason Miner, analista de Bloomberg Intelligence. El mercado de semillas con múltiples elementos de control para diferentes tipos de insectos y resistencia a una larga serie de herbicidas podría haber llegado a un punto de saturación, dijo.
“La agricultura tradicional podría estar en aumento”, dijo Miner. “Los agricultores están menos interesados en especular con posibles mejoradores del rendimiento de elevado costo. Quieren soluciones efectivas en términos de costos”.