Nuria Marín

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Lunes 18 Junio, 2012


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¿Riqueza para qué?


Ubicado en la Península Arábiga, Catar es considerado uno de los países más ricos del mundo gracias a sus enormes reservas y exportaciones de petróleo y gas natural. Su baja población, que no llega a los 300 mil habitantes cuenta con un ingreso per cápita de $400 mil.
Se trata del país con el mayor nivel de crecimiento del mundo con un 20% en 2010 y un 14% en 2011. No es fruto de la casualidad que cuente con el menor índice de desempleo mundial.
Esto ha provocado un alucinante boom inmobiliario especialmente en su capital Doha, y su particular línea de rascacielos se ha convertido en un referente al igual que la de importantes ciudades como Nueva York y Hong Kong.
Catar tuvo la visión de anticipar y ser el gran ganador del levantamiento de las bases militares de Estados Unidos en Arabia Saudita, tema álgido en las relaciones entre Estados Unidos y el mundo musulmán, por estar ahí territorios sagrados como la Meca y Medina.
Con gran visión. Catar construyó una gigantesca base aérea en 1996 que es considerada una de las más importantes y geoestratégicas para Estados Unidos en el mundo, gracias a lo cual este pequeño país ha tenido participación en conflictos en Afganistán, Etiopía, Irak, Israel, el Líbano, Sudán, Siria y Yemen.
Catar es la propietaria de Al Jazeera, un importante y popular medio de comunicación para la población árabe y musulmana en el mundo, lo cual le da a este país una importante herramienta de proyección mucho más allá de su pequeño tamaño.
Su importante músculo económico le ha permitido asumir importantes proyectos de infraestructura así como adquirir activos de renombre mundial como la tienda británica Harrods o bien el equipo de fútbol francés Paris-Saint-Germain. Su influencia no hará más que crecer gracias a un fondo soberano de $85 mil millones.
Uno de sus más recientes triunfos ha sido su designación como sede de la Copa Mundial de Fútbol para 2020. Para este fin, cuenta con el increíble presupuesto de $220 mil millones, 60 veces más de lo que gastó Sudáfrica en 2010.
Para este evento construirá 12 nuevos estadios, los cuales contarán con un sofisticado y costoso sistema de enfriamiento para mitigar las altas temperaturas del verano (49 grados centígrados).
La pregunta del millón, ¿caerá Catar en los errores de otros productores ricos en petróleo y gas? Una abultada billetera invita al despilfarro, falta de diversificación, pérdida de competitividad, corrupción y poca inversión social. Para aquellos que no lo han sabido manejar, la riqueza se puede convertir en una verdadera maldición.
De momento hay indicios positivos. Qatar es, después de los Emiratos Arabes Unidos, el segundo país árabe con mejores indicadores en desarrollo humano lo cual lo ha vacunado del contagio de los aires de cambio de la Primavera árabe.
¿Qué pasará en el futuro? ¿Cómo utilizará tanta riqueza? ¿Seguirá Catar fortificando su liderazgo regional? Todas incógnitas que justifican que le llevemos el pulso a este interesante país.

Nuria Marín