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Riesgo en monedas europeas 

 La crisis de la deuda de Grecia ha encontrado un vehículo ideal para extender el contagio; el mercado cambiario de $5,3 billones por día.
Desde Suecia hasta Suiza, los bancos centrales luchan por contener una apreciación de sus monedas contra el euro.
Los riesgos griegos también infiltran los mercados de Europa oriental esta semana luego del decisivo voto de Grecia contra la austeridad.
Hasta el Banco de Inglaterra, cuya economía muestra indicios de una gradual recuperación, podría verse obligado a postergar un endurecimiento de la política monetaria, mientras que Japón ha indicado que podría incrementar el estímulo si el yen se fortalece.
“Monedas como la corona sueca y el franco suizo deberían estar alarmadas ante un euro más barato”, dijo Stuart Bennett, jefe en Londres de estrategia cambiaria para el Grupo de los 10 de Banco Santander SA, el mayor banco de España.
“Si eso sucede, afectará su lucha contra la baja inflación. Al Banco de Inglaterra podría no agradarle la idea de que la libra se fortalezca como refugio. Es un problema europeo, pero un riesgo cambiario global”.
En el caso del Banco Nacional Suizo y el Riksbank de Suecia, el temor es que la crisis griega debilite al euro.
Ambos se esfuerzan por impulsar las presiones inflacionarias, y un fortalecimiento de sus divisas podría dificultarles esa tarea.
El Banco de Inglaterra, que la semana pasada fue testigo del mayor fortalecimiento de la libra en siete años, también ha manifestado su preocupación respecto de que la paridad cambiaria con el euro pueda desacelerar el crecimiento económico de Gran Bretaña.
A medida que se intensificaba el enfrentamiento entre Grecia y sus acreedores, el Banco Nacional Suizo confirmó en junio que el banco central vendió francos para limitar el avance de la moneda.
Poco después, el banco central de Suecia bajó de forma inesperada su tasa de interés principal y se internó más en territorio negativo a los efectos de limitar el fortalecimiento de la corona en momentos en que lucha por evitar una deflación. Agregó que “es difícil evaluar las consecuencias de la situación griega”.
La crisis también podría afectar una decisión del Banco de Inglaterra de subir las tasas.
A pesar de los indicios de que Gran Bretaña se recupera en el plano económico, el banco central podría mostrarse renuente a endurecer la política monetaria en tanto su mayor socio comercial, la Unión Europea, discute con Grecia.
La semana pasada, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, dijo que el banco central estaba “dispuesto a hacer lo necesario para proteger” la economía británica y que se mantenía “casi en constante contacto” con sus colegas europeos.

Bloomberg

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