Revueltas en Sudán tras intento de golpe de Estado
Los violentos sucesos han llevado a la huida de al menos 10 mil civiles de los barrios más peligrosos de la capital. AFP/la República
Enviar

La tranquilidad ha vuelto a la capital, Yuba, y el Ejército tiene la situación bajo control


Revueltas en Sudán tras intento de golpe de Estado


Al menos 500 personas y más de 10 mil han buscado el cobijo de la ONU por los combates en Sudán del Sur desde el intento fallido de golpe de Estado del pasado domingo, en medio de llamamientos de la ONU para detener la violencia étnica.
El ministro sursudanés de Defensa, Kuol Manyang, informó en declaraciones a la televisión estatal de que entre los fallecidos hay civiles y militares, además de uos doscientos heridos.


"La tranquilidad ha vuelto a la capital, Yuba, y el Ejército tiene la situación bajo control", afirmó Manyang.
Previamente se registraron nuevos choques entre las tropas sursudanesas y militares disidentes en varias partes de la capital, como en una zona de residencias castrenses cercanas al aeropuerto de Yuba y en las montañas que rodean la ciudad.
El portavoz de las Fuerzas Armadas, Philip Aguer, sostuvo por teléfono que el lunes en la noche una "pequeña fuerza" de la Guardia Presidencial también se rebeló y se enfrentó a las tropas, que persiguieron a los insurgentes durante horas.
Al menos diez personas, entre ellas políticos y militares, fueron arrestadas por su presunta implicación en la intentona golpista, mientras permanecen huidas otras cinco, entre las que destaca el antiguo vicepresidente Riak Mashar, acusado de ser su principal responsable.
El ministro de Información, Micheal Makuei, destacó que los detenidos proceden de varios estados de Sudán del Sur y solo uno de ellos es de la tribu Lou Nuer, por lo que aseguró que el golpe ha sido obra de un grupo de personas y no de una tribu concreta.
Mashar, que precisamente es miembro de los Lou Nuer, fue apartado de su puesto en julio pasado y parte de su guardia personal se ha unido a las fuerzas contrarias al presidente sursudanés, Salva Kir, que pertenece a la tribu Dinka.
El jefe de Estado denunció el lunes un "intento de golpe de Estado fracasado", del que responsabilizó a los partidarios de Mashar, su principal rival político.
Kir decretó el toque de queda nocturno en Yuba hasta nuevo aviso para evitar una escalada de la violencia.
Los militares disidentes trataron sin éxito de asaltar el domingo el Ministerio de Defensa, la sede del partido gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (MPLS) y el mayor almacén de armas de la capital.
Esos violentos sucesos han llevado a la huida de al menos 10 mil civiles de los barrios más peligrosos de la capital, los cuales han pasado a estar bajo la protección de la misión de las Naciones Unidas en Sudán (UNMISS), que ha ofrecido tratamiento médico a 39 personas.
En un comunicado, la misión instó ayer a todas las partes implicadas en el conflicto a que cesen la violencia étnica.
La representante de la ONU en Sudán del Sur, Hilde Johnson, llamó a los dirigentes, partidos y líderes tribales a que frenen ese tipo de actos y subrayó que la diversidad es un "activo de fortaleza y una fuente de unidad en el proceso de construcción de la nación".

Jartun/EFE


Ver comentarios