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Revelación en la NFL
Arian Foster, de los Texans de Houston, fue la primera estrella naciente de la temporada

Faltaba solo una semana para que se iniciara la temporada; Arian Foster entró a un espacioso cuarto en el Estadio Reliant y se sorprendió con la imagen que lo esperaba.
Numerosos empleados de los Houston Texans aguardaban alrededor de una larga mesa repleta de mercancías: cascos brillantes, uniformes nuevos, gorritas del equipo e incontable cantidad de fotografías.
Foster sabía que los jugadores más importantes del equipo tenían que firmar artículos para ayudar al departamento de mercadeo del club.
Lo que no esperaba era una tarea que le dejara las manos acalambradas.
Arian sabía que era un honor estar firmando autógrafos junto al receptor abierto del Pro Bowl, Andre Johnson. Para esa misma época el año pasado, pocas personas en la organización hubieran buscado a Foster para firmar. Ahora no puede aparecer en un partido en casa sin ver enormes cantidades de camisetas con el número 23 en la tribuna.
Momentos así le recuerdan a Foster cuán lejos llegó en un camino que pocos jugadores de la NFL quisieran tomar. Indican que todas las dificultades que debió enfrentar, fueron solo el preludio de un panorama más grande y gratificante, que lo ha visto convertirse en uno de los corredores más valiosos.
“Siempre creí en mí porque no me gusta que la gente me diga lo que no puedo hacer”, dijo Foster. “Desafortunadamente, eso me ha sucedido toda la vida y siempre intenté no escuchar esas cosas”.
Esta actitud ha convertido a Foster, de 24 años, en la primera estrella naciente en la temporada de la NFL; su presencia le ha dado otra dimensión a la ofensiva de los Texans que de por sí ya contaba con un explosivo ataque aéreo.
Gracias a la efectividad de Foster, los receptores de Houston están enfrentando muchas más coberturas individuales y el mariscal de campo, Matt Schaub, está convenciendo a más defensores con sus engaños de carrera en jugadas de pase.
Además, con 1.85 metros y 103 libras, Foster aporta tremenda dureza a un “backfield” que nunca tuvo esa cualidad.
“Lo que más me gusta de Arian es que corre con ira”, dijo Scahub. “Tiene algo que probar y trae toda su agresividad al campo. Está tratando de demostrar algo en cada jugada”,agregó.
La tenacidad de Foster tiene mucho que ver con cómo llegó a la Liga. Nadie seleccionó al ex estelar de la Universidad de Tennessee en el draft de 2009 y pasó la primera mitad de la temporada pasada en el equipo de práctica de los Texans.
Pero esa actitud también surge de su naturaleza independiente y su manera de ver el mundo. Este es un hombre que escribe poesía, estudia culturas orientales y celebra los “touchdowns” con una reverencia hindú que significa “Veo a Dios en ti”.
Esa naturaleza cerebral ayudó a Foster a entender el panorama completo de la ofensiva de los Texans, demostrando ser un talentoso protector del pase y un buen receptor fuera del “backfield”.
Claro, hay un antecedente. Si existe algo que puede causarle miedo a Foster es la posibilidad de perder otra oportunidad de jugar de forma consistente. Su carrera ha estado tan repleta de problemas que es increíble que no haya perdido el amor al juego hace unos años.
Hoy, el ex novato no seleccionado agente libre en 2009, puede convertirse en el primer corredor desde La Dainian Tomlinson en 2007 en encabezar la NFL en yardas terrestres y anotaciones acarreando en una temporada.

Gaetano Pandolfo
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