Restaurantes introducen variedades de salsas para seducir a ‘millennials’
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Restaurantes introducen variedades de salsas para seducir a ‘millennials’


Las cadenas de restaurantes que quieren permitir a los clientes personalizar sus comidas –pero se resisten a cambiar totalmente sus cocinas- han encontrado una respuesta: la salsa.
Buffalo Wild Wings está introduciendo este año una salsa ‘wing’ hecha con Mountain Dew, y Popeyes lanzará una salsa roja picante con miel en octubre. Chick-fil-A, por su parte, probará pronto una salsa especiada y actualizará variedades más viejas. KFC también agregó recientemente una salsa distintiva basada en una receta secreta de su condimento para pollos.
Los restaurantes tienen dificultades para atraer a los clientes más jóvenes que se criaron con sabores más llamativos y prefieren personalizar las comidas a su propio gusto. Las salsas dan la posibilidad a los restaurantes de cumplir ambos objetivos sin la complejidad y el incordio de agregar elementos totalmente nuevos en el menú.
“Los clientes quieren más opciones”, dijo Amanda Norris, directora sénior de desarrollo de producto en Chick-fil-A. “Ciertamente quieren más sabores, de modo que tratamos de responder”.
Por eso la cadena está probando este año una salsa sriracha dulce y picante, una variedad picante de chili, además de versiones más intensas de las clásicas ‘ranch’, ‘barbecue’ y ‘buffalo’ en algunas partes de Florida y Alabama. La compañía con sede en Atlanta proyecta introducir nuevas salsas el año próximo para sus 1.900 tiendas en todo el país.
Las cadenas de comida rápida están desesperadas por evitar que los consumidores estadounidenses deserten a rivales de comida casual, que normalmente permiten que los comensales personalicen sus comidas.
Hasta ahora, ganan los advenedizos. Las ventas en cadenas casuales como Chipotle Mexican Grill treparon 13% el año pasado, mientras que los restaurantes de comida rápida y de servicio completo avanzaron apenas 2,6% y 3,6% respectivamente, según la firma de investigación Technomic.
Nuevos condimentos pueden dar a las marcas de comida rápida y de servicio de mesa una posibilidad de volver al ruedo y atraer a los ‘Millennials’ y los exponentes de la Zero Generation que quieran armar sus comidas con base en gustos personales.
“Estoy convencido de que generará tráfico”, dijo Michael Halen, analista de Bloomberg Intelligence. “No estoy seguro de que le quite cuota de mercado a Chipotle y Shake Shack”.
La nueva salsa distintiva Finger Lickin’ Good de KFC, introducida en mayo, está contribuyendo a aumentar las ventas en la cadena que es propiedad de Yum! Brands. Las ventas de sus comidas a $5 subieron 15% desde que KFC introdujo la salsa, que está hecha con las mismas 11 hierbas y especias que el pollo de su receta secreta.
“Los jóvenes crecen con perfiles de sabor y una expectativa de que las cosas no sean sosas”, dijo Kevin Hochman, director de marketing de KFC para Estados Unidos. “Es mucho más que el pollo. También hay que tener una salsa ganadora”.
Agregar salsas también es mucho más fácil y barato que crear nuevos platos. No frena los tiempos en la cocina o en el servicio.
“No es complicado”, dijo la máxima responsable ejecutiva de Popeyes, Cheryl Bachelder. “Es una de las formas más fáciles de ofrecer variedad porque no requiere preparación”.
“Al cliente le gusta experimentar”, dijo Bachelder. “La diversión está en la salsa”.

Bloomberg

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