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Viernes 29 Abril, 2011


Es hora de que surja en este país un nuevo líder, que se atreva a buscar a los ciudadanos honestos y bien capacitados, para que al mejor estilo de José Figueres y Rafael Angel Calderón, formulen la “Tercera República”

¿Requiere este país más leyes?

Ante la posibilidad real de que el directorio legislativo y los integrantes de las principales comisiones sean asumidas por la oposición, y ante la también posibilidad real de que las negociaciones de las agendas legislativas se den directamente en Casa Presidencial, a través del muy poco utilizado pero existente instrumento del “veto presidencial”, es importante preguntarse si la ingobernabilidad de la que tanto se habla en este país pasa obligatoriamente por la necesidad de más leyes o si más bien no deberíamos aprovechar esa potencial coyuntura política para revisar integralmente el aparato público que hace imposible hacer realidad las buenas intensiones de los jerarcas de las instituciones públicas.
Se ha creído que a través de la emisión y reformulación de leyes, es suficiente para sacar a este país del atasco en que se encuentra, sin darse cuenta el legislador y la misma Casa Presidencial de que por medio de la formulación de los reglamentos que le dan la aplicabilidad a la ley, los mandos del aparato estatal medios (verdadero poder detrás del trono) se aseguran que las mismas no logren socavar los intereses puntuales y que necesariamente pase por sus manos su implementación, justificando su permanencia en el anquilosado sistema.
Solo para poner unos ejemplos, se ha creído que con la emisión de leyes ya en este país no se debería estar contaminando más los mantos acuíferos, ni desforestando los bosques naturales, no deberían estar siendo agredidas las mujeres, la niñez no debería ambular por la calle, los malhechores deberían estar purgando las penas, no se debería dar el tráfico de influencias, el acceso a una vivienda digna sería un derecho y nuestras carreteras no deberías estar en tan mal estado.
Pero también hay que ser justos, hay leyes que se emiten con una sana intensión, pero al legislador se le ha olvidado que las mismas deben ser acompañadas de un adecuado presupuesto para que se puedan aplicar y surta el efecto esperado; la realidad es que nos encontramos con un estado financieramente “quebrado” e instituciones encargadas de velar por su aplicabilidad sumamente cargadas de personal desmotivado y que apuntan más a su jubilación que a los intereses del país.
Ya es hora de que surja en este país un nuevo líder, que se atreva a buscar a los ciudadanos honestos y bien capacitados, para que al mejor estilo de José Figueres y Rafael Angel Calderón, formulen la “Tercera República”, en donde se sienten las bases que proyecten a este precioso país para los próximos 50 años, abandonando la ya trillada práctica de hacer parches legislativos y remozando el aparato estatal con las instituciones y el personal que realmente requiere el país.

Mynor Retana
Ingeniero
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