Natalia Díaz

Natalia Díaz

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Jueves 30 Marzo, 2017

El mundo cambia a velocidades insospechadas, las soluciones brindadas ayer, hoy son reprobadas, y los liderazgos muy prolongados anquilosan las estructuras y disminuyen el surgimiento de ideas y proyectos novedoso

Renovación del liderazgo en el Movimiento Libertario

Un buen régimen democrático entiende que los partidos políticos son canales de expresión para el ejercicio del poder a través de los mecanismos legales establecidos. Esto exige liderazgos partidarios que permitan la conducción inteligente de los partidos como actores determinantes para el ejercicio de la democracia.
Bien sabemos que existen diferentes formas de ejercer los liderazgos en los partidos, en las instituciones, en las organizaciones sociales, en el Estado o en las empresas. No obstante, en los partidos políticos se dan también diferentes manifestaciones de liderazgo, que van desde los carismáticos, democráticos hasta los autocráticos, burocráticos o paternalistas. Es lo cierto, que cualquiera sea el tipo, todo partido político requiere líderes capaces de conducir con sapiencia y eficacia a sus miembros, enarbolando ideales plasmados en programas de Gobierno, que siguen determinado marco ideológico. Sin embargo, sus mayores virtudes estarán en la capacidad de renovación de los liderazgos, a efecto de lograr su remozamiento, la incorporación de diferentes corrientes y manifestaciones partidarias y que la organización sienta seguridad en la conducción y marcha y también la capacidad de ajustarse y transformarse incorporando nuevos actores, que son muy importantes para su misma sobrevivencia.
El vigésimo primer informe del Estado de la Nación, incorpora un importante recuento sobre los grados de concentración de liderazgos en los partidos políticos, siendo revelador el hecho de que son los partidos no tradicionales los que muestran ese comportamiento con mayor significación.
Con ello se evidencia que partidos políticos de más reciente conformación, aunque conlleven más de una década en la vida política, también muestran en sus principales líderes a personas que han acentuado el predominio y control de los puestos más importantes, tanto en sus estructuras internas, como en las postulaciones y ejercicio de puestos de elección popular a Presidente de la República y a diputados a la Asamblea Legislativa. No con sorpresa encuentro que mi Partido Movimiento Libertario, evidencia esa situación en grado superlativo. Obviamente ello se da en el marco del comportamiento electoral de nuestros partidarios a lo largo de los años, y de la confianza generada por quien ha sido el líder histórico desde la fundación del mismo.
Ahora bien, soy consciente de que los tiempos cambian y que la renovación de liderazgos siempre exige capacidad tanto de los líderes tradicionales como de los nuevos, a efecto de reencauzar a los partidos hacia mejores niveles de representatividad. Del mismo modo, debe ser la renovación de liderazgos la que conducirá siempre a un refrescamiento de las ideas, de las propuestas, de los programas y soluciones que el país pide a gritos. El mundo cambia a velocidades insospechadas, las soluciones brindadas ayer, hoy son reprobadas, y los liderazgos muy prolongados anquilosan las estructuras y disminuyen el surgimiento de ideas y proyectos novedosos, más audaces o de mejor sustento.
Reconozco con satisfacción que en nuestro Partido, el liderazgo existente ha marcado una ruta que ha permitido llegar hasta donde estamos. No obstante, hoy más que nunca, soy consciente de que debo estar presta a contribuir con ese remozamiento de liderazgos en el Movimiento Libertario. Con juventud, entusiasmo y capacidad, doy un paso al frente, para que encontremos nuevos derroteros que nos lleven a mejores estándares de realización para los ciudadanos.
Como mujer, joven, militante y dirigente de un partido no tradicional, ofrezco mi concurso para que el Partido que me vio nacer y crecer, encuentre una forma diferente y responsable para rejuvenecer y transformar su liderazgo como organización política comprometida con un ideario liberal en Costa Rica.