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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Relevo generacional

Arnoldo Mora [email protected] | Viernes 13 mayo, 2011



Relevo generacional
I Parte

La historia, sobre todo la política, es como una carrera de relevos, como en la celebración de nuestra Independencia, en que una cadena de jóvenes se va pasando la antorcha de mano en mano mientras (re)corren el territorio patrio.
Con el inicio del nuevo siglo, se ha hecho aún más evidente que está emergiendo una nueva era en nuestra historia política. La Guerra Fría ha terminado. Durante la misma, las dos grandes fuerzas político-sociales que se enfrentaron militarmente en la Guerra Civil del 48, compartieron prácticamente la totalidad del poder aunque siguieron enfrentadas, no ya con las armas, sino electoralmente, alternándose en la silla presidencial de manera ininterrumpida durante más de medio siglo.
Hoy, los protagonistas tradicionales de nuestra vida política están cambiando hasta el punto de que no sería de extrañar que, a corto plazo, podrían ser otros provenientes de las nuevas generaciones.
El calderonismo se ha reducido a su mínima expresión; ya no es un partido grande, por lo que, así como está, no da la impresión de que pudiese aspirar a volver al poder por sí solo. Por su parte, Liberación, que ha ocupado la residencia de Zapote en estas dos últimas elecciones, da muestras de una torpeza política que no es más que una evidente manifestación de decadencia. Lo cual era de esperar. Al caer en manos de la argolla arista, ha tenido que pagar el exorbitante precio de ver alejarse de sus tiendas a no pocas de sus mejores figuras, algunas emblemáticas, como el expresidente Monge o Alberto Cañas y Rodolfo Silva, o de la generación siguiente como Rolando Araya, Ottón Solís, Luis Guillermo Solís, Mariano Figueres, Juan Manuel Villasuso y un largo etcétera.
El espacio vacío lo comienzan a llenar nuevas fuerzas sociales y políticas, como el PAC, sobre todo, pues ha sido el que ha estado más cerca de Zapote (2006), los libertarios y ahora más recientemente, el PASE, la gran sorpresa de 2010.
Hoy esas fuerzas políticas emergentes, a las que se ha unido el PUSC, conforman la mayoría del Congreso obligando al Ejecutivo a negociar, no del hombro hacia abajo o, para usar el despectivo y antidemocrático símil de Oscar Arias, como águilas que miran con desprecio a los caracoles, sino de igual a igual.
Después de lo acaecido en los dos primeros días de este mes, se ha dado un paso en dirección hacia una democracia real, tan venida a menos en el ariato, de ingrata memoria. El pueblo costarricense se ha hecho sentir en la palabra y la actitud de la mayoría de sus representantes en el Primer Poder de la nación. Un aire más puro se respira en la Patria de Juanito Mora y González Flores.
Una de las cosas más originales es que esa unión se ha dado no en torno a ideologías, sino con base en la voluntad común de rescatar los valores éticos y cívicos fundamentales, sin los cuales la convivencia civilizada y democrática se hace imposible con las graves consecuencias que esto implica.

Arnoldo Mora