Relevo en dirigencia china
Con la presencia de periodistas y entre fuertes medidas de seguridad se celebra el XVIII Congreso del Partido Comunista de China, principal rector de esa nación asiática.AFP/La República
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Relevo en dirigencia china

China amaneció ayer vestida de rojo y con gran expectativa en torno a los cambios que se implementarían en esta nación para los próximos años, con ocasión de la apertura del XVIII Congreso del Partido Comunista.
El presidente Hu Jintao, quien se atuvo estrictamente al guion para no dejar margen a imprevistos, celebró la inauguración en un Gran Palacio del Pueblo engalanado de rojo maoísta.
Durante más de una semana, 2.268 delegados del partido discutirán los ajustes que hará esta nación asiática en su política de apertura en el plano económico, social y político.
El cónclave también designará a sus nuevos líderes, al secretario general y al número dos del Partido, el vicepresidente Xi Jinping, y el viceprimer ministro, Li Keqiang, respectivamente.
Los cambios que se implementen están dirigidos a solventar las grandes preocupaciones de este país en la actualidad, como son expandir el crecimiento económico a las áreas rurales pobres, así como minimizar la corrupción que se ha extendido a lo interno del partido.
En el primero de los aspectos, se tiene como meta seguir creciendo a un ritmo del 8% o el 9% anual durante los próximos diez años y de esta forma, lograr que unos 400 millones de personas que hoy viven en zonas rurales y en la pobreza, disfruten de las bondades de la apertura y el desarrollo económico.
En ese sentido, se pretende que las reformas a la apertura de China al mundo iniciada hace 30 años, logren “convertirla en una sociedad moderadamente próspera a 2020”, indicó el propio Hu Jintao.
La meta parece sumamente ambiciosa, sin embargo, parece no estar alejada de la realidad, sobre todo si se considera el crecimiento de esa nación desde 2002 en algunos aspectos.
En la última década por ejemplo, el ingreso anual por persona en el área urbana pasó de $931 a $3,4 mil, de acuerdo con información aportada por el Partido Comunista.
Otro ejemplo de esta situación se da en el pujante crecimiento de la construcción de infraestructura, que permitió edificar más de 2 millones de kilómetros de carreteras en ese lapso.
Mientras que el otro reto es la reducción de la corrupción. El presidente Hu Jintao se refirió a la necesidad de cortar de una vez por todas, cualquier acto deshonesto, pues este tipo de actuaciones podrían “poner en peligro la continuidad del gobierno”.
“Si fallamos en atender bien esta cuestión será fatal para el Partido, e incluso podría causar la caída de este y del Estado. Todos los que violen la disciplina del Partido y las leyes estatales, sean quienes sean o tengan la posición que tengan, deben ser llevados ante la Justicia sin piedad”, expresó Hu Jintao durante la apertura del congreso en el Salón del Pueblo en Pekín.
Las palabras del Presidente sonaron fuertes ayer al referirse al último año de su gobierno, que ha estado marcado por varios escándalos políticos que salpicaron a funcionarios del Partido, que tenían posibilidades de convertirse en parte de la nueva cúpula, pero que ahora enfrentan posibles juicios por corrupción y eventualmente la pena capital por sus acciones.
Tal es el caso de Liu Zhijun, exministro de Ferrocarriles, a quien se le señala por la presunta aceptación de sobornos en el curso de la multimillonaria construcción de una red vial de alta velocidad, así como el de Bo Xilai y su esposa Gu Kailai, quienes son investigados por corrupción y por supuestamente haber asesinado a un empresario británico para encubrir sus actuaciones.
Otro de los grandes desafíos de la nación asiática está relacionado con reducir el impacto que produce su desarrollo económico en el medio ambiente, sobre todo si se considera que es una de las naciones que más gases de efecto invernadero lanzan a la atmósfera.

Pekín
Esteban Arrieta
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