Relaciones frías con Nicaragua espera Costa Rica
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Tensión tras reelección de Ortega continuará mientras La Haya no emita una resolución
Relaciones frías con Nicaragua espera Costa Rica

Canciller tico mantendrá casi una nula amistad y no nombrará embajador en Managua

Una relación distante y de poco diálogo es lo que le espera a Costa Rica con la reelección el domingo pasado de Daniel Ortega en la presidencia de Nicaragua.
La tensión con el vecino del Norte continuaría mientras la Corte Internacional de Justicia no resuelva por el fondo la denuncia presentada por el gobierno de Laura Chinchilla, tras la invasión y destrucción ambiental causada en la costarricense isla Calero-Portillo.

Se prevé que los débiles lazos de amistad se prolonguen por lo menos hasta 2012, cuando el alto tribunal, con sede en La Haya, Holanda, daría a conocer la resolución por el fondo del conflicto.
Esto, tomando en cuenta que Ortega manifestó que respetará cualquier decisión emitida por los jueces.
“Llegará el día en que los conflictos con Nicaragua sean superados y lleguemos a sentirnos como verdaderos hermanos centroamericanos; se ve ahora difícil, pero de que llegará, llegará, de eso no tengo la menor de las dudas”, explicó Roberto Tovar, canciller de la República durante la administración del presidente Abel Pacheco.
Sin embargo, las provocaciones e incursiones a la esquina noreste de Calero podrían mermar, pues pasadas las elecciones presidenciales, ya no existirían razones políticas para utilizar el conflicto con Costa Rica y el río San Juan como una herramienta de unidad nacional y subir en las encuestas de popularidad.
A nivel nacional y tras conocerse los resultados de los comicios, el canciller Enrique Castillo anunció que las relaciones diplomáticas con Nicaragua no cambiarán hasta que Ortega dé un giro a la actitud mostrada hasta ahora y por ende no nombrará a un embajador en Managua, aunque la sede diplomática seguirá funcionando igual.
Asimismo, se abstuvo de opinar sobre los resultados de los recientes comicios en la nación del Norte, aduciendo que es un tema interno de ellos, sobre lo cual el Gobierno de Costa Rica no tiene la obligación de opinar.
Ello a pesar de que pocas horas antes sí se había manifestado y felicitado al pueblo de Guatemala por la elección democrática del exgeneral Otto Pérez en segunda ronda.
Entre tanto, las débiles y casi inexistentes relaciones con Nicaragua podrían obstaculizar aún más la agenda de Centroamérica, la cual no ha podido avanzar, ni realizar modificaciones urgentes, como la reforma al Sistema de Integración Centroamericana y unión aduanera, debido al conflicto que existe.
“El triunfo de Ortega es una mala noticia para Costa Rica. El ambiente de confrontación continuará y afectará las relaciones de la región que debería estar unida y no dividida Temo que la situación no mejorará por un buen tiempo, todo depende de La Haya y la actitud del presidente Ortega”, manifestó Nuria Marín, analista internacional.
El domingo pasado, Ortega alcanzó la reelección tras un aplastante triunfo en las urnas, donde obtuvo el aval de casi el 63% de los votantes. Sin embargo, el triunfo del Presidente nicaragüense fue cuestionado por sus opositores, quienes denunciaron un supuesto fraude electoral.
El malestar ha generado manifestaciones y enfrentamientos entre los sandinistas y los seguidores de Fabio Gadea, de la alianza Partido Liberal Independiente, quien fue el principal rival de Ortega en los comicios. Dejando como resultado decenas de heridos y al menos cuatro muertos.
Las molestias se deben a denuncias de que los votos fueron inflados, la ausencia de delegados de la oposición en las mesas de votación y los problemas para obtener una cédula de identidad.
Esta es la cuarta vez que el líder sandinista toma las riendas de Nicaragua, en esta oportunidad tras una reforma a la Constitución Política que le permitió reelegirse de manera consecutiva, medida que fue calificada por la oposición del vecino del Norte como inconstitucional, por la forma en que se alcanzó.
La primera vez que Ortega gobernó fue entre 1979 y 1984 junto a otros cinco miembros del Frente Sandinista, después del derrocamiento de Anastasio Somoza.
En las urnas fue electo presidente por primera vez en 1985 con el apoyo del 63% de la población y luego de varios intentos fallidos, volvió a ganar la Presidencia en 2006 y que ejercerá hasta 2015.

Natasha Cambronero
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