Reír para no llorar
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Reír para no llorar

Stand up comedy, nueva expresión artística

¿Por qué hoy se ha vuelto popular el concepto stand up comedy?
Las razones son irónicas y contradictorias, porque por un lado es un escape, tal y como generalmente ofrece la risa, pero por otra parte es una manera de interiorizar nuestra propia realidad, nuestra idiosincrasia y nuestras contradicciones. Es un género que invierte el espejo y nos lo planta justo al frente.

¿Por qué ha resultado más realizarlos en bares y lugares abiertos que propiamente en teatros?
Las presentaciones en el Auditorio Nacional fueron tan concurridas y satisfactorias como las anteriores. Sin embargo, es lógico que un centro de recreo y esparcimiento, como un bar, proporcione las condiciones ideales para desarrollar el material en un ambiente informal y agradable. Yo prefiero mil veces probar un chiste frente a un público ebrio que uno sobrio.

¿Cómo se involucró usted con esto?
Admiro mucho a algunos comediantes, y me preguntaba cómo sería hacerlo en español, cómo sería hacerlo en Costa Rica, y cuál sería la respuesta del público. El stand up comedy consiste en afinar tanto el lente, en acercar tanto la mirada a un problema, que resulta chistoso. Bueno, en ese sentido el subdesarrollo ofrece un menú inagotable de absurdos que basta resaltar para generar risa. Si a eso le sumamos el circo político del que es presa este país y sus patéticos protagonistas, tenés la materia prima para desarrollar un show de calidad, crítico, sólido y vacilón. Eso es lo más importante. Si no da risa, la crítica se vuelve irrelevante.

¿Cuál ha sido el nivel de aceptación por parte de los ticos?
La respuesta ha sido abrumadora. La gente respondió muy bien durante las presentaciones en vivo, y eso se ha transmitido a miles de personas desde que pusimos el show a la venta en línea.

¿Aproximadamente cuántas obras presenta al año?
¡Esto es en serio! se presentó en 16 ocasiones en bares y el Auditorio Nacional, para un total de 8 mil espectadores.

¿Es rentable dedicarse a esta industria en el país?
Sí. Los gastos de producción suponen una inversión mínima. No hay actores adicionales, escribís tu propio material, la escenografía es una pared y te valés de un solo micrófono. Si conectás con el público, hay plata.

Giuliana Llanes
[email protected]

 

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