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Reforma sanitaria vuelve al debate en Estados Unidos
Casa Blanca dio nuevo impulso al proyecto que requiere al menos 60 votos para salir avante

Washington / EFE

El Senado de Estados Unidos retomó ayer el debate del proyecto de ley de reforma sanitaria, entre llamamientos de la Casa Blanca a respaldarlo y fuertes críticas de la oposición republicana.
La medida, que los republicanos consideran un “desastre” y ha recibido críticas del ala liberal demócrata, que considera que ha quedado aguada tras los últimos compromisos, afrontará una serie de votos clave a lo largo de hoy y parte de mañana.
Esas votaciones dejarán claro si los demócratas pueden contar efectivamente con los sesenta votos necesarios para aprobar la medida, la cual representa la principal prioridad legislativa del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
El Senado inició a finales de noviembre el debate sobre el plan de reforma sanitaria, el cual quedó relegado para dar prioridad a la aprobación de una ley de gastos militares.
Tras la aprobación de esa ley, los senadores retomarán ahora su agrio debate sobre la reforma del sistema sanitario, que la mayoría demócrata quiere aprobar antes de Navidad y que la minoría republicana quiere retrasar todo lo que pueda.
La Casa Blanca ha lanzado un llamamiento a los senadores para que aprueben el proyecto de ley. En declaraciones a la cadena de televisión NBC, el principal asesor político de la Casa Blanca, David Axelrod, declaró que la medida, tal y como está, representa un compromiso y como tal no es perfecta, pero sí representa un gran paso adelante y podrá mejorarse en el futuro.
“Está a años luz de como estábamos hasta ahora”, declaró Axelrod, que indicó que la medida “no es perfecta pero con el tiempo podrá mejorarse”.
El asesor político del presidente Obama predijo que, gracias a este compromiso, la medida podrá quedar aprobada. “Creo que vamos a poder lograrlo”, sostuvo el alto funcionario, que insistió en que “el Congreso va a aprobarlo”.
En un sentido similar se pronunció el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, en un artículo de opinión que publicó en el diario The New York Times.
A juicio de Biden, la propuesta “no es sólo una buena medida, es una medida muy buena”.
El senador demócrata Ben Nelson anunció el sábado que daría su apoyo a la medida, con lo que este partido logró los 60 votos necesarios para garantizar la aprobación de la medida en la Cámara Alta, de un centenar de escaños.
A cambio de su apoyo, Nelson logró que se introdujeran una serie de cambios en el proyecto de ley, que representarán más dinero para su estado, Nebraska, y más restricciones al uso de fondos públicos para practicar abortos.
El objetivo de los demócratas es aprobar la medida antes del día de Navidad, lo que podría suponer una votación durante la propia Nochebuena.
La versión definitiva de la medida que proponen los demócratas para dar cobertura médica a cerca de treinta millones de personas que carecen de ella en EE.UU., ha eliminado la creación de un seguro sanitario público que compitiera con el sector privado.
En su lugar, se permitirá a las aseguradoras privadas que puedan ofrecer planes de cobertura en todo el país, en lugar de estar sometidos a las regulaciones de cada estado diferente.
Una de las grandes innovaciones de la medida es la prohibición a las aseguradoras de rechazar dar cobertura a quienes padezcan ya enfermedades. Esa restricción tendría efecto inmediato para los niños, y se extendería a toda la población para 2014.
El proyecto de ley, cuyos beneficios excluyen a los inmigrantes ilegales, también impone más límites a los beneficios de estas compañías.
La medida ha recibido duras críticas de la oposición republicana, que considera la iniciativa “un desastre histórico”, en boca de su líder en el Senado, Mitch McConnell.
En declaraciones a la cadena de televisión Fox News, el senador John McCain, que fue rival de Obama en las elecciones presidenciales de 2008, reconoció que los demócratas probablemente cuentan con los votos necesarios para aprobar la medida, pero apuntó que los republicanos continuarán haciendo lo posible por bloquearla.
“Seguiremos luchando hasta el último voto”, aseguró el ex candidato presidencial republicano.
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