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Reforma sanitaria reta al Congreso de EE.UU.
Cámara Baja reanudó sesiones ayer con polémico proyecto en el tintero

Washington
EFE

El Congreso de Estados Unidos retomó ayer las sesiones con la tarea prioritaria de avanzar en la polémica reforma de salud que impulsa Barack Obama, quien hoy tomará la palabra ante los legisladores para exponer su propuesta sanitaria. Aunque en la lista de prioridades del Congreso también compiten legislaciones sobre el cambio climático y la regulación de los controles financieros, la reforma nacional de salud es la que ha generado, sin duda, las mayores fisuras entre progresistas y conservadores.
Los progresistas, entre estos los sindicatos que contribuyeron al triunfo electoral de Obama en 2008, han dejado en claro que no aceptarán un proyecto “diluido” que excluya la “opción pública” en la que el Gobierno pueda competir con las aseguradoras privadas.
Los conservadores, que en general han dado la espalda a Obama en grandes proyectos legislativos este año, se han mantenido a la ofensiva, acudiendo a protestas y asambleas populares durante todo agosto para alertar de la llegada del “socialismo” y el “racionamiento” del cuidado médico.
En medio de todo esto y con sus índices de popularidad en picado, el presidente Obama dará hoy un discurso ante una sesión conjunta del Congreso, a las 20.00 hora local (00.00 GMT del jueves) -en horas de máxima audiencia televisiva-, para explicar el alcance de su plan para la cobertura médica universal en Estados Unidos.
Estados Unidos es uno de los países más ricos del mundo y uno de los que más gasta en el sector de salud -el 16 por ciento de su Producto Interno Bruto- y, sin embargo, poco más de 47 millones de estadounidenses carecen de cobertura médica y millones más tienen cobertura precaria.
Obama, quien inicialmente sólo esbozó los parámetros y principios de su reforma de salud, intenta recuperar el terreno perdido a los conservadores, que en agosto se empeñaron en lo que él tachó como una campaña de “mitos” y “falsedades” sobre el plan de reforma.
Así, Obama se presentará en el mismo sitio donde, el 22 de septiembre de 1993, el ex presidente demócrata Bill Clinton también intentó echar a andar una amplia reforma de salud.
Ese año, la ex primera dama y ahora secretaria de Estado, Hillary Clinton, encabezó los esfuerzos de reforma pero, al igual que entonces, los conservadores, entre los que se cuentan los demócratas del grupo “Blue Dog”, están decididos a derrocar la reforma si incluye la “opción pública”.
Tras meses de ataques, demoras y tácticas obstruccionistas, los republicanos y grupos afines lograron descarrilar en 1994 la reforma de salud, pese a que los demócratas controlaban ambas cámaras del Congreso.
George Mitchell, entonces el líder de la mayoría demócrata en el Senado, describió esa derrota como una “explosión atómica” y, durante una rueda de prensa, declaró formalmente muerta la reforma en septiembre de ese año.
Más grave aún que perder esa batalla, los demócratas perdieron en noviembre de ese año su hegemonía de 40 años en el Congreso, y los republicanos se labraron escaños en todos los niveles del Gobierno.
Obama y sus asesores no quieren una repetición de 1994, y por ello el mandatario ha optado por un discurso muy personal ante el Congreso para exponer lo que está en juego, en vez de una rueda de prensa o un mensaje desde el Despacho Oval.
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