Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 24 Abril, 2015

Reforma a ley de universidades privadas

En el pasado ha habido varios intentos fallidos para reformar la ley que establece la normativa de la Educación Superior Privada en Costa Rica. Esta ley ya está obsoleta y ha demostrado su ineficacia, lo que ha causado daño tanto a las universidades, como a la sociedad en general.
Me voy a referir a la propuesta impulsada por la Dra. Silvia Castro, rectora de Ulacit. Lo haré en forma personal, no como miembro de los Consejos en los que participo. El próximo viernes daré mi opinión sobre el proyecto de ley impulsado por la Ministra de Educación, Dra. Sonia Marta Mora.
Hay algo básico: universidades baratas y de buena calidad, solo se da en la magia, la realidad no lo permite. La propuesta plantea cuatro parámetros para establecer el valor de las tarifas universitarias, algo inédito. Aunque el proyecto del MEP plantea trabajar este tema, aquí hay un valor agregado muy importante: establece buenos referentes.
Otro aporte significativo es la internalización de la educación superior privada. Al país pueden ingresar ofertas virtuales y presenciales, pero Costa Rica no puede penetrar —en un mundo globalizado— hacia el exterior. Aquí tenemos excelentes carreras, algunas exclusivas en Centroamérica, que no pueden salir de las fronteras.
Cuando se crea una universidad, una carrera o sede regional, se da un caso espeluznante. Primero hay que tener la infraestructura, los laboratorios, la biblioteca… todo. Eso puede implicar una inversión de hasta varios millones de dólares. La propuesta plantea algo lógico: que primero Conesup apruebe planos, diseños, programas, etc. y, ejecutado el proyecto, se comience a operar.
El sistema de créditos que se usa en toda la educación universitaria de Costa Rica, sea estatal o privada, es un verdadero chicle, cada uno lo estira y lo adapta a su manera. La propuesta plantea un cambio que mejora lo que tenemos, aunque se puede retocar más con la experiencia internacional.
La investigación no existe o es incipiente en las universidades privadas. Siempre he creído que el país debe fortalecer un fondo concursable en investigación para enfocar problemas prioritarios del país en distintas áreas. No tenemos tantos investigadores ni dinero como para dispersarnos. La propuesta que hace Silvia es interesante y debe ser analizada.
En cuanto a la propuesta de otorgar préstamos con tasa de interés “real” igual a cero a estudiantes de bajos ingresos, con fondos provenientes del superávit del Conape, está muy bien. Le agregaría que no persigan a los fiadores (gente muy pobre) si fracasan en sus estudios. Es el concepto de capital de riesgo aplicado a la educación.
El espacio se acabó. No deja de ser muy satisfactorio que se pongan en discusión temas tan relevantes como el futuro de la educación superior, no en vano las universidades privadas están graduando casi el 70% de los profesionales del país. Los medios de comunicación deberían dar más fuerza a este nuevo intento.

Arturo Jofré
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