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Miércoles, 21 de octubre de 2020



COLUMNISTAS


Reflexiones: Carta de un ciudadano a los señores y señoras diputados

Leiner Vargas [email protected] | Martes 22 septiembre, 2020


Estimadas señoras y señores diputados de la República de Costa Rica

Por primera vez me tomo la atribución como ciudadano de hacer llegar algunos comentarios y una propuesta concreta a sus respectivos equipos de trabajo. El propósito es contribuir como costarricense con el debate y el diálogo que debe darse, a fin de tener una adecuada gestión de la crisis económica y social que vivimos. He de manifestarles mi gran temor de que se establezca en Costa Rica las condiciones para una gran revuelta social y política que podría poner en peligro nuestra paz social y la democracia que tanto sudor y lágrimas nos han costado construir. Ustedes tienen la palabra y la voz de nuestro pueblo para hacer la diferencia.

Comentario 1

La economía costarricense no está quebrada, está cerrada. El país tiene alta resiliencia en sus sectores productivos y sociales para enfrentar la crisis económica que tenemos y salir fortalecidos como sociedad. Tenemos muchas alternativas para enfrentar con éxito la situación económica, que si bien parece compleja lo es tanto si miramos inteligentemente nuestros recursos y potencial. Ciertamente la Pandemia nos obligará a tener una situación fiscal débil por varios años y ajustar las prioridades del gasto, quizás también a ajustar parcialmente nuestros impuestos. Lo anterior requiere esencialmente comprender que el país debe renegociar su deuda interna y externa con inteligencia y no comprometer la solvencia de corto plazo, a pesar de la gran solvencia y fortaleza que se tiene para salir adelante a mediano y largo plazo.

Comentario 2

A diferencia de la crisis de 1981-1982 del siglo pasado, ampliamente documentada en nuestra literatura económica, hoy no tenemos una crisis de balanza de pagos, nuestra condición inflacionaria está controlada y los indicadores de los sectores exportadores se están recuperando de manera muy positiva. Los indicadores económicos nos permiten utilizar esencialmente los bonos del tesoro, que tenemos como activos propiedad de los costarricenses en el Banco Central (cerca de un 50% de las RMI), y que son esenciales para lograr enfrentar con éxito la situación económica que enfrentamos en la actual coyuntura. La emergencia exige una renegociación de la deuda en tasas y plazos y para eso podemos apuntalar el respaldo de las RMI propiedad del Estado. Acudir a ellas no es emisión inorgánica de dinero como se ha dicho erróneamente por parte de un segmento de economistas. En momentos de altísimo desempleo y con la producción nacional decreciendo al 7 u 8% promedio sectorial, es claro que no tendremos a corto plazo (próximos dos años) inflación de demanda. Por el contrario, lo que vemos en la economía es una clara crisis de capacidad de compra que afecta la actividad económica y que profundiza el desempleo, la pobreza y la exclusión social.

Comentario 3

La política monetaria expansiva a través del crédito ha resultado ser un rotundo fracaso y los bancos no están cumpliendo el papel deseado, esencialmente porque su preocupación es más su solvencia que la capitalización de los sectores productivos. Esto es normal en un momento de crisis como esta, excepcionalmente distinto a lo que se ha dado en el pasado. Seguir insistiendo en la reactivación del crédito no es la solución, mucho menos con fondos de avales que tendrán grandes riesgos de terminar en pérdidas al ser asignados sobre la misma lógica perversa de los bancos.

Comentario 4

En estos momentos, llevar una propuesta fiscalista a la palestra económica, ya sea con una abrupta reducción del gasto o con un aumento en los impuestos a las familias es contraproducente. Ya sea en su condición de consumidores o de dueños de las empresas, significa claramente atizar la recesión, provocar mayor desempleo y pobreza. Las propuestas dentro del paquete planteado por el ejecutivo al FMI no deben aprobarse, por qué la medicina terminará siendo peor que la enfermedad. Debe de ajustarse profundamente dicha propuesta e inclusive de ser necesario simplemente no firmar con el FMI.

Comentario 5

Requerimos una propuesta que una y no que divida, que sume y no que reste. Las opciones de privatización o reformas estructurales al Estado son de mediano plazo y no van a resolver la situación de la coyuntura actual, tampoco lo vemos con nuevos impuestos cuyo ejercicio fiscal tardará más de 2 años en hacerse realidad. El país debe enfrentar esta crisis con más pragmatismo que ideología y claramente la solución propuesta no ayuda a resolver el problema de fondo, por el contrario, lo agravaría.

Propuesta en concreto a su consideración

La única opción disponible es, desde mi punto de vista, dos grandes medidas de política económica que atiendan el verdadero problema, cuál es, la situación fiscal crítica que tenemos y su alivio para esperar la recuperación económica. En concreto someto a su consideración lo siguiente:

1. Utilizar 3000 millones de dólares de las RMI para dos elementos. Primero, abaratar el costo financiero de la deuda, cambiando deuda cara por deuda a TBP por los próximos 5 años por un monto de 1500 millones de dólares. Esto tendrá un efecto calculado de 2.5 a 3 puntos porcentuales en la razón del déficit financiero del país. Los restantes 1500 millones deberán convertirse en un gran fondo nacional de reactivación económica, fondo que deberá ser un fondo de capital para las empresas, no de mayor endeudamiento, para lanzar un gran programa nacional de reconstrucción y reconversión productiva nacional. Este fondo tendría como prioridad actividades que garanticen y mejoren la demanda de empleo nacional y que mantengan un pago riguroso de las cargas sociales, accediendo de forma prioritaria los grupos sociales cooperativos, las áreas de empleo femenino y las regiones más afectadas por la Pandemia económica. La ventaja de un fondo de capital es que una vez las empresas se han mejorado de la pandemia tendrían la opción de pagar el capital invertido o de compartir la propiedad y utilidades con el Estado, mejorando la democracia económica a través de múltiples efectos en el mercado de capitales.

1. Por una sola vez, por concepto de apoyo a la Pandemia, se solicitará a los grupos exentos del impuesto a la renta, las empresas de Zonas Francas y las Cooperativas, una contribución solidaria del 20% de sus utilidades o excedentes, con el fin de atender el impacto fiscal extraordinario de la misma. Este ámbito es la única parte del segmento empresarial no afectado con impuestos y serían los únicos que no tendrían razones para no contribuir al Estado y al país. Ya el resto de los sectores tanto laborales como empresariales contribuyen al fisco, por lo que pedirles mayores sacrificios no parece ser una buena medida.

Quedo a su entera disposición para ampliarles sobre este tema y aprovecho para desearles mucho éxito en sus labores.

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