Reducción en la población de las abejas preocupa a ambientalistas
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La reducción en la población de las abejas a escala global a causa de los pesticidas preocupa a los ambientalistas, dada la función polinizadora de estos animales.

Desde hace más de una década se investiga la relación de los plaguicidas neonicotinoides con la rápida disminución en las poblaciones de abejas.

Es Costa Rica es común el uso de este plaguicida.

Una de las características más peligrosas de los neonicotinoides es que son persistentes, es decir, los plaguicidas pueden permanecer en el suelo durante varios años.

Las plantas que crecen en suelos previamente expuestos a estos plaguicidas pueden absorberlos a través de sus raíces y convertirse en un peligro para las abejas.

A través de un estudio conducido en febrero de este año por la la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, se determinó que el uso de los neonicotinoides en la agricultura sí representa un riesgo para las abejas, tanto silvestres como las de miel.

A raíz de este informe, la Unión Europea llegó a un consenso en abril pasado prohibir el uso de tres de estos compuestos: clotianidina, thiametoxam e imidacloprid, los cuales son utilizados en los cultivos de maíz, algodón y girasol, entre otros.

La comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo aseguró que los insecticidas neonicotinoides suponen "riesgos muy agudos" para las abejas.

Un 70% de los 100 cultivos que proporcionan la mayoría del alimento para humanos son polinizados por abejas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), de ahí su importancia para la vida en el planeta.

En el país, miembros de la Federación Conservacionista de Costa Rica, del Centro Especializado de Agricultura Orgánica del INA y del Programa Kioscos Socioambientales de la UCR, hacen un llamado a tomar acciones en pro de salvaguardar la población de las abejas.



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