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Seguro Social comprará bonos del Gobierno, con que se cancela parte de la deuda estatal
¿Realidad o ficción?, pago del Estado a la Caja

Una segunda entrega por ¢15 mil millones anunció Hacienda ayer

El gobierno de Laura Chinchilla se mostró recientemente avergonzado por la deuda que sostiene el Estado con la Caja Costarricense de Seguro Social, debido a la falta de pago de sus obligaciones.
Ante esta situación, el 13 de julio, Fernando Herrero, ministro de Hacienda, anunció con bombos y platillos que el gobierno cancelaría parte de su deuda a la Caja, con bonos del Estado.
Ahora estos títulos deberán ser colocados en el mercado secundario por la misma Caja, para transformarlos en efectivo y resarcirse parte de la deuda que el Estado tiene pendiente.
Mientras tanto, el gobierno tendrá que hacer frente a los intereses que genere esta emisión.
Uno de los más interesados en adquirir esta “deuda de papel” es el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la misma Caja, que entraría a pujar en el mercado, cuando el Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM) coloque los ¢54.058 millones.
Ayer el Gobierno anunció una nueva entrega de títulos que hizo el Ministerio de Hacienda a la Caja por ¢15 mil millones correspondiente al segundo pago que se haría para saldar parte de la deuda.
En términos sencillos, esto es como sacar el dinero de un bolsillo para ponerlo en el otro, eso sí, con una tasa de interés que pagará el Estado, o mejor dicho los contribuyentes, a favor de quien compre estos bonos.
El IVM para comprar los bonos utilizaría los fondos de su reserva, los cuales han sufrido un debilitamiento en los últimos años.
Previamente a cualquier transacción, la junta directiva de la Caja debe autorizar la venta de los bonos, dinero con el cual se pretende rescatar al SEM de la difícil situación financiera en que se encuentra.
Lo anterior implica que con los recursos del IVM se comprarían los bonos al SEM, con lo que reduciría su déficit. Ambos regímenes pertenecen a la Caja.
De momento, la junta directiva no entrará a conocer este tema, asegura Manuel Ugarte, gerente financiero de la Caja.
La decisión final sobre la venta de los bonos dependerá de las condiciones del mercado, en cuanto a la rentabilidad y riesgo de estos.
Para eso dependerán de las recomendaciones que haga la Dirección de Inversiones del IVM para medir las condiciones óptimas de colocación.
Los títulos pertenecen a dos series distintas. Una con vencimiento en 2018 a una tasa de 9,39% y otra con vencimiento a 2020 y una tasa de 9,77%.
“El IVM contará con la información que tenga la Dirección de Inversiones para tomar las decisiones oportunas en el momento en que se saquen a la venta”, dijo Ubaldo Carrillo, gerente de Pensiones a.i.
De acuerdo con las condiciones pactadas en el convenio firmado entre la Caja y Hacienda el pasado 13 de julio, los títulos tienen rendimientos y valor que garantizan que no sufrirán descuentos en el mercado secundario al momento en que la Caja los haga efectivos.
Sin embargo, anteriormente, la Contraloría había cuestionado el hecho de que el SEM le vendiera títulos al IVM.
“Si antes no existía razón para que el IVM le comprara al SEM, ¿por qué ahora sí va a proceder?”, cuestionó Edgar Robles, superintendente de pensiones.
“No hay una correspondencia técnica que diga por qué si antes esos títulos no eran buenos, hoy sí lo son”, ahondó Robles.
Para definir si en la actualidad procede que un régimen le venda al otro, será necesario hacer un análisis técnico, que defina si la rentabilidad real de los títulos cubre la inflación del momento y el nivel de riesgo.
“El IVM solo podrá comprar títulos que garanticen un rendimiento por encima de un 3% del índice inflacionario”, advirtió por su parte Luis Guillermo López, director actuarial de la Caja.

Gabriela Masís
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