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Convención Internacional corroboró la devastación de unas 225 hectáreas
Ramsar confirma daño ambiental en Calero
Informe será utilizado como prueba por parte de Costa Rica la próxima semana en audiencias en La Haya

Cerca de 225 hectáreas del humedal que se ubica en la costarricense Isla Portillo-Calero fueron devastadas debido a los trabajos que obreros de Nicaragua realizan en la zona.
El daño ambiental denunciado por las autoridades nacionales fue confirmado por la Convención sobre Humedales (Ramsar) el lunes pasado, dentro del informe que una misión especial realizó tras una visita al país.
Los técnicos en humedales denunciaron también la carencia de estudios de impacto ambiental de los trabajos que los nicaragüenses realizan en la zona, así como las afectaciones en la flora y fauna, y al caudal del río San Juan.
Además, resalta la carencia de sólidas bases técnicas que justifiquen los trabajos en Isla Portillo, en un sector conocido popularmente como Isla Calero.
“Es la comprobación técnica de que lo que se está haciendo es una verdadera chambonada. Es muestra de empirismo, de un trabajo destructivo, sin guías, sin dirección, que no va a producir beneficios ni económicos ni sociales y ya produjo un daño ambiental”, manifestó el canciller René Castro.
Otro de los aspectos mencionados en el informe es que si la devastación continúa al ritmo actual se romperá la barra que separa Laguna Portillo del mar, mezclando agua dulce y salada, lo cual conllevaría efectos secundarios para los vecinos de ambas márgenes del San Juan.
Asimismo, el canciller Castro denunció que en los últimos días en vez de darse un cese en los daños, estos se han incrementado principalmente en la margen nicaragüense, de acuerdo con las últimas fotos satelitales de la zona.
Ante los resultados arrojados por la misión especial de Ramsar, la diplomacia costarricense se mostró complacida, pues el informe podrá ser utilizado como prueba en el proceso judicial que arrancará el próximo martes en el seno de la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, Holanda.
“El informe constituye otra de las etapas en la defensa de la soberanía nacional y para la garantía de que nuestra integridad territorial será salvaguardada con toda la fuerza del derecho internacional”, añadió Castro.
El 11, 12 y 13 de enero arrancarán las audiencias en La Haya, donde Costa Rica pedirá el cese inmediato de los trabajos en Isla Calero, como medidas cautelares. La intención es evitar que la destrucción ambiental y la invasión militar se sigan prolongando por más tiempo, pues el juicio en su totalidad podría durar aproximadamente cinco años.
Paralelamente a los preparativos del juicio, una delegación nacional encabezada por el embajador Melvin Sáenz viajará en los próximos días a México para dialogar con miembros de otros países como España, Cuba, Argentina y Ecuador, que se han ofrecido como mediadores en el conflicto.
Sin embargo, Castro dejó claro que en ningún momento Costa Rica y Nicaragua se sentarán a negociar, hasta que el vecino del norte no retire sus tropas de la costarricense Isla Calero, donde están desde mediados de octubre.
El conflicto con el vecino del Norte se suscitó desde el pasado 21 de octubre, cuando el país denunció que Nicaragua vertía en su territorio los sedimentos de un dragado que realiza en el río San Juan.
Pocos días después, Costa Rica también denunció la invasión de militares nicas a Isla Calero, donde permanecen todavía con decenas de obreros del vecino país.
Pese a las denuncias ticas ante la comunidad internacional y en la Organización de Estados Americanos (OEA), a la fecha Nicaragua mantiene sus tropas en dicho lugar y el daño en la zona es cada vez más grande.
Hasta el momento, la diplomacia costarricense ha acudido a la OEA, a la Convención Ramsar y posteriormente pedirá la intervención de la Corte de La Haya. De no surtir efecto las gestiones en ninguna de estas tres instancias, acudiría al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Natasha Cambronero
[email protected]

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