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Empresario costarricense triunfa en España, pero acuña un gran anhelo…
Ralos Ibérica sueña con llegar a Costa Rica

• Compañía no solo fabrica y comercializa equipos, sino que también vende energía a empresas eléctricas españolas
• Este año espera facturar $42 millones y la meta para 2009 es doblar esta cifra

Eduardo Baldares
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Dedicada al desarrollo y construcción de instalaciones de energía solar y a la distribución de equipos fotovoltaicos en varios países de Europa, la empresa Ralos data del año 2000, pero no es hasta 2005 que nace Ralos Ibérica, gracias al empeño de tres amigos, un alemán, un español y el costarricense Sebastián Sancho. ¿Cuándo verá la luz Ralos Costa Rica?…
Tras evaluar las bondades de la energía solar y cómo la tecnología de esta firma se distinguía de las demás y se iba consolidando en Inglaterra, Italia, Portugal y Austria, el ingeniero tico y sus amigos Matthias Belz y José María de la Peña decidieron llevarla a España, donde ha tenido tan buena acogida que esperan facturar en 2009 casi $85 millones y no descartan cruzar el Atlántico.
Por lo menos ese es el sueño de Sancho. Si bien no tiene la magnitud de radiación más grande del mundo, Centroamérica sí posee la más constante, puesto que su mínimo de watts por hora y metro cuadrado es el más alto. Durante ciertas épocas, en otras latitudes puede darse hasta el doble de radiación, pero en el istmo se mantiene constante y explotable todo el año
¿Cómo apli
car esto en Costa Rica? “Primero, es necesario un marco legal, que en Costa Rica ya existe: leyes 7200 y 7508; segundo, una tarifa regulada y diferenciada para el tipo de fuente de energía: solar, hidroeléctrica, eólica, etc. Aquí interviene la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep)”, responde Sancho.
T
ercero, se requiere un procedimiento técnico y administrativo de contratación que ordene la implantación de esta tecnología, e intervienen en este el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), el Ministerio del Ambiente y Energía (Minae) y las cooperativas eléctricas.
Ralos Ibérica distribuye equipos elaborados en las otras sedes de la franquicia, pero también crea, instala y comercializa los propios.
Además, fabrica instalaciones exclusivamente para la venta de energía.
“El 100% de la energía producida se vende a la compañía eléctrica, que por ley debe comprarla a una tarifa regulada”, explicó Sancho.
Esta t
arifa de compra está regulada por el gobierno y se ajusta todos los años; motivo por el cual la aplicación de esta tecnología ha tenido un buen crecimiento en los últimos años; “no obstante —aclaró— la tarifa debe bajar para obligar al mercado a reducir costos. Como es bien sabido, la tecnología fotovoltaica es relativamente cara y la reducción de costos se logra obligando a la industria a adaptarse a las condiciones del mercado”.
Actualmente en España la tarifa de venta es 0,45 euros por kilovatio/hora (alrededor de $0,70), pero será reducida a 0,33 a partir de octubre ($0,51). “E
sto obligará irremediablemente a todos los actores a adaptarse al mercado. El objetivo es que en 2016 el precio de energía fotovoltaica sea equivalente al de la energía del mercado, de aproximadamente 0,21 euros por kilovatio/hora ($0,33)”, explicó.
Hoy una instalación de dos kilovatios para una casa de consumo normal significa una inversión que ronda 9 mil euros (poco más de $14 mil, mientras que en Costa Rica ronda los $20 mil). “Como referencia, la recuperación de la inversión debe rondar diez años para hacerlo financieramente interesante. Las instalaciones solares tienen un contrato de venta de energía por 25 años, lo cual quiere decir que a partir del año 11 hasta el 25, la venta de energía solo genera ingresos. Claro está que hay que deducir los costos de mantenimiento, que son menores del 8% de la producción”.

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