Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 25 Mayo, 2016

 Si se comienza a producir un éxodo de los más talentosos, parte importante de los recursos que se han invertido en las universidades del país servirá para beneficiar a otras naciones que reciban a los costarricenses

Quieren irse de Costa Rica

Lo peor que puede pasarle a un país es que el talento joven preparado se vaya; los bosques, las playas y las otras bellezas naturales son recursos importantes, pero el talento humano es el capital principal de una nación. De los datos de la encuesta que divulga esta semana la CID/Gallup, el más importante es que uno de cada tres adultos costarricenses emigraría si tuviera la oportunidad y los recursos para hacerlo.
Los que tienen más probabilidad de buscar su porvenir fuera son los jóvenes entre 18 y 24 años de edad (milenios) y los mejor educados. Buscan mejores oportunidades y buenos empleos los que quieren irse; seguramente sueñan con una vida mejor de la que consideran les ofrece su tierra nativa.
Si se comienza a producir un éxodo de los más talentosos, parte importante de los recursos que se han invertido en las universidades del país servirán para beneficiar a otras naciones que reciban a los costarricenses. Dejarán de formar sus empresas nuevas o aportar sus conocimientos en un empleo en su patria para hacerlo en otra tierra. Será calamitoso para Costa Rica si a estas alturas pasa a formar parte del grupo de naciones, muchas fracasadas, que se llaman “países remeseros.” Los otros países centroamericanos (no Panamá) son remeseros y viven de los dineros que envían de vuelta los que viven y trabajan en el exterior.
¿Por qué ha cambiado este dato (hace diez años menos del 20% quería emigrar) y qué se puede hacer para revertirlo? Para comenzar hay que corregir el hecho de que en el país es sumamente difícil fundar y operar una empresa formal. Los trámites son engorrosos y el que funda la empresa tiene que enfrentar un Estado predador, un ambiente hostil y una carencia de ofertas de capital semilla. Es cierto que hay bastante dinero en algunos bancos para financiar lo que se llaman pymes (pequeñas y medianas empresas) que ya operan, pero para calificar tienen que mostrar flujos de caja, planes de empresa, y recibos que demuestren estar al día con el Estado. La verdad es que la mejor ruta para el que aspira a fundar una empresa es hacerlo en la informalidad, pero esa ruta es engorrosa. En otros países, más abiertos a la empresa privada, es más fácil.
Una cantidad importante de los empleos buenos han desaparecido en estos últimos diez años por el cierre de empresas o por la contracción de algunas otras. Es cierto que se abren más “centros de llamadas” pero los puestos ofrecidos no son de la misma calidad de los que se perdieron. El problema es que la economía costarricense es de orientación exportadora y por políticas del Banco Central es cada vez más difícil operar en el país. ¿Cómo cambiar la política monetaria?
CID/Gallup quiso conocer el partido político de los costarricenses que quieren emigrar; es interesante notar que seguidores del Partido Acción Ciudadana PAC son los más propensos a querer irse.

Carlos Denton
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