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¿Quién produce más?

Clasifique en orden descendente los miembros de su equipo según su productividad, contribución a las metas, estabilidad emocional y conductas constructivas. ¿Qué características tienen los que quedan en las posiciones extremas?
El autor A. Valls argumenta que “los más improductivos suelen ser los que más se quejan, los que más pegas ponen a todo, los más desmotivados y habitualmente los más insatisfechos consigo mismos y con los demás”. Esa improductividad les lleva a comportarse negativamente, a la defensiva y mostrando inseguridad, desconfianza y relaciones interpersonales complicadas.
El que un grupo de miembros se ubique en el nivel inferior del ranking no quiere decir que sean del todo improductivos. Algunos suelen estar agobiados por exceso de trabajo, el problema es la dirección que escogen para desplegar sus talentos y esfuerzos: buscan lo malo de las cosas, critican que otros hacen lo incorrecto, difunden rumores y hacen todo sin sanos motivos de fondo. En ocasiones realizan aportes positivos, pero no como una conducta predecible; incluso, estas ráfagas esporádicas suelen asociarse con estímulos externos y visibilidad pública.
Ahora identifiquemos quiénes encabezan la lista de los efectivos permanentes. Esos que derrochan una energía inagotable a prueba de obstáculos, que no dependen del aplauso exterior, y que son incansables hasta lograr los objetivos del equipo y los personales. ¿Qué tienen en común estos “jugadores” que no miran horarios, no piensan en el cansancio y que siempre están construyendo algo positivo?
Según Valls, los productivos han desarrollado la habilidad de automotivarse, es decir, de entusiasmarse para satisfacer un deseo individual o, una expectativa de equipo. Se influyen a sí mismos, trabajan comprometidos cada vez mejor, y su adhesión a una ilusión superior les permite valorar su esfuerzo supremo. Suelen poseer estabilidad familiar, humildad ante el éxito, ética y respeto a sus semejantes.
Esta fortaleza de la automotivación nace en la decisión de asumir el control propio y en la responsabilidad por uno mismo. Es una fuerza que se resume en una convicción expresada por Víctor Frankl, en su doloroso paso por los campos de concentración: “A una persona se le puede robar todo excepto una cosa: la última de las libertades humanas, escoger la propia actitud ante cualquier circunstancia, escoger el propio camino.”

German Retana
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