Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 31 Marzo, 2016

 Lo mejor que el próximo gobernante puede hacer por las generaciones futuras es desarraigarlas de la concepción del Estado paternalista

¿Quién para el 2018-2022?

Sin tregua  

En 23 meses estaremos en elecciones y en 25 el elegido asumiría la Presidencia de la República. Tarea que desde ya se avecina como un gran reto para el escogido y su equipo, que recibirán las finanzas públicas con las luces en fuerte “naranja”, cuidado sino en rojo.
“Es la economía, estúpido”, dijo alguna vez Bill Clinton para llamar la atención sobre lo crítico de un área que determina a otras. Frase que deberíamos modificar ante la indolencia de algunos políticos carentes de decisiones al respecto con: Es la política, estúpido.
Las soluciones poco creativas plantean más impuestos, pienso que deberían ser considerados solo los que se implementen en áreas que estén exoneradas o “inmunes” a ser tasadas, ya sea por ineficiencia de cobro o por complacencia de un Estado injusto. De lo contrario estaríamos castigando a los mismos. Es imposible mejorar las finanzas si no se promueve el crecimiento de nuestra economía, así con impuestos similares recaudaríamos más; no se puede ordeñar una vaca flaca.
El próximo presidente debe ser un valiente que le diga al costarricense lo que debe y no lo que quiere oír. Deberá empezar por decirnos que el Estado no puede hacer feliz a nadie, pero que sí puede generar las condiciones para que cada uno busque su felicidad.
Lo mejor que el próximo gobernante puede hacer por las generaciones futuras es desarraigarlas de la concepción del Estado paternalista, ese que le “solucionará” todos sus problemas. Esta es la mentira más recurrente de los candidatos a la Presidencia, que al final se convierte en “cuchillo para su propio pescuezo” al momento de gobernar.
Se habla mucho del emprendedurismo, pero nuestros gobernantes hacen poco para promover con mayor determinación el esfuerzo personal y comunal para el logro de objetivos compartidos. El momento actual es oportuno para “vender” esperanzas sobre la base del esfuerzo personal y no sobre “papá” Estado; no solamente por la insolvencia financiera que padecemos por un paternalismo irresponsable, sino para evitar seguir mal creando a los hijos de la patria.
La generación de oportunidades para la educación y el trabajo son los grandes instrumentos que el Estado debe promover junto con el crecimiento económico, la tecnología y el cuido del medio ambiente, bases determinantes de un desarrollo integral nacional. No pueden los gobernantes seguir siendo presa fácil y complaciente de los grupos de interés y de presión, pues estos defienden únicamente intereses gremiales y se alejan de los nacionales, son ellos los grandes responsables y promotores de las desigualdades en la sociedad.
Nuestro país está urgido de una reforma de Estado y de una reforma administrativa, temas realmente importantes para la nación. La Administración Solís “tiró la toalla”, dijo que no las haría y seguramente también fracasará en la reforma fiscal.
El próximo gobernante debe ser serio en limitar el alegre gasto de los fondos públicos y motivar las grandes virtudes de los ciudadanos para reactivar nuestro capital social. Deberá tomar decisiones claras desde el primer día de su mandato, con carácter, que al final de cuentas es lo que en las calles y los cafetines a diario exige el costarricense: carácter y realismo para gobernar y para decidir en la implementación de políticas de crecimiento del bien común en el marco de justicia social para todos.

Claudio Alpízar Otoya
Politólogo