Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 23 Noviembre, 2012

¿Por qué si se trataba de hacer una advertencia a la Corte Suprema, la Comisión de Nombramientos de la Asamblea votó por unanimidad la reelección del magistrado Cruz?


¿Quién manda en Costa Rica?

Hay una línea imaginaria que sostiene la independencia de los Magistrados, esta línea es la que las democracias de cartón se han brincado.
Los Magistrados son elegidos y reelegidos por el Poder Legislativo, un poder netamente político, pero no son representantes de quienes los eligieron, sino que adquieren una autonomía propia que proviene de la división de poderes.
Si las presiones a los Magistrados, abiertas o en la oscuridad, menoscaban su independencia, la línea imaginaria desaparece y la democracia se debilita.
Esta línea solo se fortalece cuando los Magistrados actúan a conciencia, con total honestidad, en un ambiente que impulse esos valores y con partidos políticos maduros.
Sabemos lo difícil que es para la Asamblea Legislativa reunir 38 votos para sellar un acuerdo, más cuando hay tantas fracciones y algunas tan divididas. Pero la Asamblea superó los obstáculos y logró lo que buscaba, solo que al bote le entró agua por dos grandes boquerones: uno burocrático y el otro “político”.
La Asamblea, con cientos de asesores, no pudo constatar que el tiempo para decidir sobre la reelección del magistrado Cruz se había vencido. Es el boquerón que abrió la burocracia interna, tan común en las instituciones públicas.
Pero el boquerón que realmente atenta contra una democracia transparente es la decisión en sí misma. Cuando en la vieja Grecia se reunían los ciudadanos para tomar decisiones directamente, dando así los primeros pasos de la democracia, la responsabilidad era de ellos.
Cuando en las sociedades modernas los parlamentarios reciben una delegación de los ciudadanos, deben responsabilizarse de sus actuaciones e informar con transparencia.
Las razones que se han dado dejan más interrogantes que respuestas. Si el voto contra la reelección del magistrado Cruz no se basa en su trayectoria, en sus calidades personales, entonces ¿qué razón podría haber?
La que se ha dado, en el sentido de que se trata de una llamada de atención a la Corte Suprema, nos lleva a una conclusión simple y peligrosa: hay sectores de poder que buscan encauzar las decisiones de los magistrados. Este no es un descubrimiento nuevo, solo que salió del subterráneo.
El razonamiento del voto así expresado deja otra gran interrogante: ¿Por qué si se trataba de hacer una advertencia a la Corte Suprema, la Comisión de Nombramientos de la Asamblea votó por unanimidad la reelección del magistrado Cruz?
Algo no calza en este rompecabezas. Y cuando algo no calza, todas las interpretaciones toman curso libre y los ciudadanos, ayudados por los medios de comunicación, empiezan a deshilvanar el tejido que cubre todo esto.
La sociedad acaba de despertar de otra pesadilla. Sabemos que hay un punto débil en la cadena que hay que fortalecer. Desconozco si hay sistemas más perfeccionados para elegir a los Magistrados, pero es importante que se investigue al respecto. No vaya a ser que la próxima vez el intento sea más sutil y efectivo.

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