Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 5 Abril, 2017

Pizarrón

Queda esperar qué candidatos le enfrentarán a Antonio Álvarez Desanti

Terminó la convención electoral del Partido Liberación Nacional el pasado domingo. Cuatro candidatos disputando la candidatura oficial del Partido hacia las elecciones nacionales de 2018. Uno de ellos ganador, Antonio Álvarez Desanti, así reconocido el mismo día del proceso electoral la noche del domingo por los candidatos Rolando González y Sigifredo Aiza, y reconocido por José María Figueres una vez que se dio el resultado del recuento del 30% de sus mesas, el lunes al mediodía, donde se evidenciaba una tendencia de triunfo inevitable e irreversible de Antonio Álvarez.

Un movimiento electoral grande en sus resultados. Sin tener aún los datos oficiales, al momento de escribir esta columna, pero con los datos proyectados del 30% de sus mesas escrutadas, votaron más de 400.000 personas, una quinta parte del padrón electoral efectivo probable de esa elección nacional. Este es el piso de arranque con el que Liberación Nacional se prepara, a partir de este momento, hacia las elecciones del primer domingo de febrero de 2018.
No hay a la vista ningún partido que se le iguale en estos resultados. Primero, porque no todos hacen procesos de consulta electoral internos de esta manera, de manera que los partidos que escogen sus candidatos por la vía de las asambleas nacionales, de sus partidos no tienen posibilidad de medir o de visualizar su impacto en el electorado, con el cual puedan definir su probable proyección electoral. Ni tampoco pueden medir, de arranque, su tamaño comparado con el resultado obtenido por Liberación Nacional. Segundo, porque de los que hacen consultas, por la vía de la convención electoral, solo dos, la Unidad Social Cristiana lo hará de forma similar a Liberación Nacional, con el padrón nacional electoral abierto, de manera que en su consulta puedan votar todos los costarricenses. Aun así, a la vista pareciera que no tiene, hasta hoy, la fuerza organizativa, ni los recursos que ha dispuesto Liberación Nacional, para igualar esta Convención.
En cuanto a los que realizan convenciones electorales cerradas, los partidos Acción Ciudadana y Movimiento Libertario, en sus resultados no pueden compararse con lo que ha hecho Liberación Nacional y lo que haga la Unidad Social Cristiana. Tan solo podrán compararse entre ellos, entre Acción Ciudadana y Movimiento Libertario, en cuanto al número de personas que lleguen a movilizar más como adherentes, simpatizantes y miembros inscritos en sus padrones electorales, que nunca será igual a medir su proyección nacional, y aceptación hoy, ante el electorado de sus partidos.
A partir de la finalización de la convención electoral de Liberación Nacional, Antonio Álvarez Desanti se suma a los candidatos ya existentes de los partidos Republicano Social Cristiano, Rodolfo Hernández, y de Nueva Generación, Sergio Mena Díaz, hasta ahora los únicos candidatos formales de partidos políticos. En los otros apenas hay precandidatos en algunos y en otros ni siquiera figuras que suenen como precandidatos al día de hoy.
En el escenario político lo que aparece ya definido es un partido gobernante, Acción Ciudadana, que todos los partidos se propondrán desplazar de la Casa Presidencial, de Zapote. Esto hace que este partido cobre relevancia en tanto por su parte trate de mantenerse en el poder, de continuar gobernando el país, de reelegirse. En tanto partido político gobernante esto es posible. De allí que las baterías en orden se orientarán hacia ese objetivo, y paralelamente, entre los partidos políticos, la disputa por ver cuál de todos es el que tiene esa posibilidad de sustituirlo en la Casa de Gobierno.
En la fila opositora, probablemente el Partido Liberación Nacional emerja como el más grande de la oposición, una vez que se decanten todos los procesos de escogencia de candidatos presidenciales, de manera que dentro de los partidos opositores al de gobierno, Liberación Nacional será el blanco de la atención y de la lucha de todos los partidos, incluido el de gobierno, para evitar que llegue a gobernar nuevamente, seguido en esta opción de la Unidad Social Cristiana.
Así, la primera fila de la carrera presidencial estará compuesta por Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana, tres partidos que han ejercido el Gobierno de la República, tres que han sido partidos gobernantes.
Históricamente han sido también partidos con gran representación parlamentaria. Liberación Nacional, incluso, actualmente el más grande de la Asamblea Legislativa, con 19 diputados. Su reto por este motivo, además de tratar de ganar las elecciones próximas, como todos los partidos, es aumentar este número de diputados para darle músculo político parlamentario al gobierno en caso de que llegara a ganar las elecciones de 2018. Pero, igualmente los otros partidos pujarán por aumentar su representación parlamentaria, no solo por el apoyo legislativo que puedan darle a un posible gobierno suyo sino por control político en caso de perder las elecciones nacionales.
Estos tres partidos, del mismo modo, son los principales en el resultado de las últimas elecciones municipales y de alcaldías hace un año, lo que hará de ellas a partir de ahora sus principales bases de organización electoral hacia febrero de 2018. En el caso de Liberación Nacional, su convención electoral, se aprovechó para elegir más de 16.000 personas en todas las estructuras internas de su partido, con lo cual empezó a afinar su punta de lanza de organizadores y movilizadores electorales de 2018. Ninguno de los otros partidos proyecta este nivel de movilización y de elección de dirigentes partidarios.
De la convención electoral interna recién pasada se podrán hacer muchos análisis, desde adentro y desde afuera del partido Liberación Nacional, desde los otros partidos políticos, desde los distintos foros y focos de análisis político, y de la realidad nacional y electoral. Se podrán ver sus dificultades, sus virtudes y defectos, así como desde las distintas tendencias de candidatos que participaron en ella valorando también sus propias participaciones.
Lo que ha emergido de inmediato, en el seno de Liberación Nacional, han sido los discursos a la unidad de acción, luego de esta diversidad de opiniones y tendencias. Los candidatos perdedores todos se han sumado a felicitar al ganador, a ponerse a las órdenes suyas, a llamar a votar por el partido, cuando no mencionan al candidato ganador. Resta a partir de aquí al candidato ganador definir cómo los toma en cuenta, cómo los integra, cómo los suma. Error grave sería excluirlos en lo que cada uno significa dentro de ese partido. Todo suma. El arte del triunfo electoral estará en la capacidad de sumar, sumar y sumar personas, voluntades, adherentes, ciudadanos en general, no en restar o en mantener discursos de división partidaria, lo que es válido para todos los partidos políticos. Liberación Nacional tiene experiencia en esto, y en poner hospitales de campaña, luego de estos procesos, para restaurar heridos y afectados por la lucha interna. En su ventaja tiene la delantera de este proceso, por cuanto el resto de los partidos será hasta dentro de dos meses que definan sus candidatos, tiempo que tiene Liberación Nacional para atender sus heridos y ponerlos, de nuevo, en el frente de combate alrededor de Antonio Álvarez Desanti.
Ahora queda esperar, frente al candidato Antonio Álvarez Desanti, que tiene buen perfil profesional y político, qué le enfrentan los otros partidos políticos. A algunos partidos, si no a todos, se les acabaron con Antonio Álvarez Desanti ciertas consignas que ya no podrán usar contra este candidato. Le buscarán otras pulgas. Veremos, igualmente, si lo convierten en el principal candidato a derrotar, más que al del Gobierno. Queda esperar qué candidatos le enfrentarán a Antonio Álvarez Desanti. Mientras tanto camina prácticamente solo…