Logo La República

Domingo, 16 de diciembre de 2018



CANDILEJAS


¿Qué planeta quiere?

| Viernes 10 junio, 2016

“Contar con agua significa un compromiso de ahorro y protección de la misma”, Yamileth Astorga, Presidenta Ejecutiva de AyA. / Shutterstock


Segunda parte

En un trabajo de etnografía rural el año pasado, Candilejas publicó la historia, entre otros, del agricultor Juan Fonseca Gamboa, oriundo de Chiral de Birrisito, Cartago. Juan contó cómo durante el mes de agosto no llovió una sola gota y perdió la cosecha de sus vegetales. El comerciante del mercado al que suele vendérsela, no la obtuvo. El consumidor no encontró sus vegetales, al menos no los de Juan. No había para comerlos.
Chritiana Figueres Olsen, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), considera que el Protocolo de Kioto (1997) marcó la ruta al Acuerdo de París. El primero fue un grupo de países desarrollados que se comprometieron a disminuir las emisiones de CO2 hasta en un 5%, pero lograron hacerlo en un 20%, promoviendo, entre otros, el uso de energías limpias.
El segundo, es un acuerdo de participación mundial, firmado en París por 176países –incluido el nuestro - y la Unión Europea; solamente 17 lo han ratificado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, Costa Rica seguía sin ratificar, de acuerdo con información suministrada a Candilejas por la CMNUCC, el pasado 22 de abril.
El Acuerdo de París, es el de la esperanza; “mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C con respecto a los niveles de la era preindustrial”, dice Figueres y agrega: “Después de París, ningún político, ciudadano, ni responsable empresarial o inversionista puede dudar de que el mundo está comprometido a avanzar hacia una sociedad y una economía bajas en emisiones de carbono y resilientes a los impactos del cambio climático”.
Nuestro país pretende llegar a la meta de carbono neutral en el 2021 y reducir las emisiones al 50% en el 2050, año para el que si los países firmantes de París no ponen en marcha sus compromisos, se necesitarían tres planetas Tierra con el fin de obtener los recursos que aún hoy tenemos, considera la ONU.
“No creo que nuestro país tenga problemas para lograr sus objetivos y convertirse posiblemente en el primer país carbono neutralidad del mundo”, confía Figueres.
Andrea Meza e Iván Delgado, directora y vocero político de la Dirección de Cambio Climático del MIANE, convergen con Figueres al considerar posible cumplir con esta meta. Por otra parte, para Figueres, la disminución del CO2 tomaría “años o incuso décadas”.
Se necesitan “acciones climáticas de adaptación para reducir emisiones”, sostiene el MINAE, considerando que “adaptación significa aquellos ajustes y respuestas necesarios que le permitan a los países evitar, moderar los daños, pérdidas y aprovechar las oportunidades”, ante el cambio climático global .
Para ello es fundamental la cooperación de los gobiernos, la sociedad civil y las empresas. Razón por la que el MINAE “apoya  las mejores prácticas productivas adaptadas en zonas vulnerables”, gracias al  financiamiento del Fondo de Adaptación de la ONU.
La Presidenta Ejecutiva del AyA, Yamileth Astorga Espeleta, considera imperativo un “cambio de cultura” en cuanto al valor de los recursos naturales, el hídrico principalmente. En este cambio, Astorga y Figueres concuerdan en que debe darse a través de la educación desde la infancia, en su hogar, y luego la escuela, ejemplo de ello “Vigilantes del Agua”, programa de AyA que educa a los escolares sobre el tema en coordinación con el Ministerio de Educación Pública.
Huberth Méndez, Presidente de la Fundación para el Desarrollo Urbano, FUDEU, considera que “la participación e integración de actores diversos políticamente independientes” es crucial.
Es una acción individual que compete a cada ser humano. Si se logra ese cambio de cultura por el que aboga hoy AyA para valorar el planeta, cambiando patrones de conducta desde la crianza de las personas, quizá entonces se haga realidad, no solo salvar al planeta, sino nuestras vidas. 
La generación de los hermanos Fallas, citados en la primera parte de este artículo el viernes anterior, no tuvo las herramientas ni los medios educativos para hacerla comprender el devastador signo de la carencia de lluvia sobre la que se queja Miriam en San Ignacio de Acosta mientras cocía aquella olla de carne, también citada en la primera parte de este artículo.
En París, el mundo dio un paso enorme para la humanidad hacia un futuro sostenible. En palabras de Christiana Figueres, este acuerdo de la esperanza, es uno “en el que nuestros hijos podrán disfrutar de una energía limpia y preguntarse cómo podíamos vivir en un mundo en el que nuestra propia contaminación no dejaba ver los rayos del Sol”, esos que, hoy, hacen brillar el blanco itabo, pero lo queman también

Carmen Juncos y ricardo Sossa
Redactores y editores jefes
[email protected]

 


Fuentes: Gore, Al. “Una verdad incómoda. La crisis planetaria del calentamiento global y cómo afrontarla”. Ed.Gedisa S.A. 2007. / C. Figueres, comunicación por correo electrónico, 11 de marzo 2016. / CMNUCC, comunicación por correo electrónico, 28 de mayo 2016 / Acuerdo de París 2015 y otros, tomados de: http://unfccc.int/paris_agreement/items/9444.php /http://datos.bancomundial.org

Fotos: 

Pie de foto: