Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 1 Junio, 2011


¿Qué hacer con el transporte en autobús?

La mayoría de los costarricenses residentes en el Valle Central no están satisfechos con el sistema de transporte público en autobús; consideran que las rutas deberían reorganizarse. Este es un resultado de la encuesta de opinión pública de la CID/Gallup divulgada la semana pasada.
La verdad es que el sistema de rutas actuales no es adecuado para la mayoría. Para ilustrar, presento dos casos que conozco personalmente. La oficina donde trabajo se ubica en Sabana Sur frente a la Universidad La Salle y la línea que pasa enfrente se llama “Sabana Estadio.” Esta solo corre en un sentido; como consecuencia si quisiera usarla para viajar a las instalaciones del ICE en Sabana Norte, una distancia de dos kilómetros, tendría que tomarla hasta San José, un periplo de 40 minutos con un costo de ¢160. Me quedaría en la misma unidad y con otra odisea de 40 minutos y otros ¢160, llegaría a mi destino.
Completada mi diligencia, sería un viaje adicional de 15 minutos y otros ¢160 para alcanzar a la oficina. Para un recorrido total de cuatro kilómetros sería casi dos horas en bus, a un costo de ¢480.
Vivo en Escazú a cinco kilómetros de mi oficina. Para llegar a mi lugar de trabajo en la Sabana, tendría que tomar tres autobuses, incluyendo el de Sabana Estadio, por un costo de ¢715 y una hora y media de mi tiempo. Si usara exclusivamente el autobús para viajar y regresar de mi oficina, pasaría anualmente 30 días de 24 horas en el bus y gastaría ¢357.500.
No creo que estos dos casos sean excepcionales. Invito a los lectores, que sospecho que generalmente viajan en automóvil particular como lo hago yo, hacer el mismo cálculo. Miles de personas pasan porciones importantes de su vida en buses, no porque quieren hacerlo, sino porque no tienen alternativa por falta de recursos económicos.
Esta situación existe no por carencia de rutas “intersectoriales,” ni tampoco porque los autobuseros no reconocen que la contrariedad existe y que no estén dispuestos a buscar una solución. Tampoco es un problema de falta de impuestos; los autobuseros son concesionarios; los pasajeros financian el transporte que se les brinda con los pasajes que pagan. Es por falta de liderazgo y conocimiento en el Ministerio de Transportes. Seguramente los jerarcas nunca viajan en autobús y no han hecho el ejercicio que ahora hice sobre mi situación personal. Probablemente no es prioridad para Francisco Jiménez y su equipo.
En Panamá ya están circulando los metrobuses nuevos, aire acondicionado, con choferes uniformados; todo pasajero viaja sentado. Vienen a sustituir a los “diablos rojos” que suministraban el transporte en ese centro urbano por décadas.
En Bogotá, Lima, y Quito ostentan un sistema “transmilenio” y ya eso mismo se va instalando en San Salvador y Tegucigalpa. No sé si estas serían las soluciones para Costa Rica, pero lo importante es que en toda la región se han buscado e implementado soluciones. Este es el país paralizado, sin ideas nuevas especialmente cuando se trata de los más necesitados como son los viajeros en autobús.
Sueño personalmente con poder tomar un autobús rápido, limpio, aire acondicionado, con chofer cortés, que pare frente a mi casa y con una sola “transferencia” pudiera viajar a mi oficina en 30 minutos. Durante el viaje leería este periódico. ¡Qué ilusión!

Carlos Denton
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