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Martes, 23 de julio de 2024



FORO DE LECTORES


¿Qué significa “democratizar” el acceso al crédito?

Emilio Zevallos Vallejos redaccion@larepublica.net | Miércoles 10 julio, 2024


EZ


Emilio Zevallos Vallejos

Economista, especialista en pymes y desarrollo local, y profesor en LEAD University.

Si usted tuviera la oportunidad de comprar un bien a crédito, pero sabe que no cuenta con los recursos para hacerlo; aun así, ¿lo compraría si el sistema se lo permite? De otro lado, ¿si usted fuera parte del sistema financiero, le daría crédito a personas que sabe que no lo pueden pagar? Probablemente la respuesta a ambas preguntas es la misma, pero quizás no la que usted se imagina.

Vivimos en este momento en una situación compleja sobre el tema crediticio. De un lado, se señala la importancia de eliminar los “topes” a las tasas de interés porque, aparentemente, ello está conduciendo a un problema de acceso al financiamiento y obligando a las personas de menores recursos a recurrir a los créditos “gota a gota”. Si ello es así, se debería a que estos prestatarios de menores recursos deberían pagar tasas de interés más altas para acceder al financiamiento bancario. Ello implicaría que anteriormente el sistema financiero les prestaba a personas que no podían pagar un crédito y ahora quieren regresar a ese mismo esquema. ¿Tiene sentido? Entonces, ¿prestarles a las personas de menores ingresos es “democratizar el crédito” (aún si no pueden pagarlo)?

El funcionamiento del sistema financiero parte de la siguiente hipótesis: el banco capta depósitos de los ahorristas y ese dinero se lo presta a los prestatarios / inversionistas. Para ello, hace un estudio de su proyecto (la razón de ser del crédito), sus posibilidades de pago, y sobre esa base presta. Lamentablemente esto es cada vez menos realista. Ya casi no se hace análisis crediticio sino solamente si tienen una fuente de recursos o las garantías necesarias. El modelo de negocio del banco es, “pague, lo que pueda, pero pague”. De esa forma, el banco se cobra el principal y al menos una gran cantidad de intereses. Y cuando el deudor no puede más, eventualmente va a cobro judicial. Al final, no son muchos los que llegan a esa situación, porque prefieren seguir refinanciando.

De esta forma, el sistema financiero funciona hoy en día como una tienda departamental que ofrece crédito para comprar bienes: permite que usted pueda comprar un electrodoméstico pagando un monto minúsculo por mes o quincena, pero por un período de tiempo tan grande que al final equivale a comprar 5 o más veces el producto. Finalmente, ¿fue un buen negocio para el deudor? Probablemente no, pero para el sistema financiero si lo es. Si usted pide un millón, probablemente terminará pagando tres millones (o quizás más). Si eventualmente no puede seguir pagando las cuotas, es probable que para ese momento ya haya pagado todo el principal y solamente esté pagando intereses. Como el caso de la tienda departamental que le cobra hasta 5 veces (o más) el valor del producto.

Veamos un poco más a fondo el lado de la demanda. Todas las personas que desean un crédito, ¿lo hacen con fines productivos? Es posible clasificar a las personas que piden prestamos en las siguientes categorías:

1. Quien puede pagar el crédito

2. Quien no puede pagar ahora, pero pide el crédito para un proyecto que puede darle el flujo necesario para pagar

3. Quien trae garantías o cuenta con un ingreso, aunque -eventualmente- no pueda pagar, ni traiga un proyecto rentable

Obviamente no son los únicos que solicitan financiamiento. También están los que quieren comprar bienes de consumo. Ahora, ¿qué porcentaje de la población estará en los numerales 1, 2 o 3? ¿Es suficiente como para financiar la operación del sistema financiero? Si el sistema se queja de los topes a las tasas, es porque ello impide prestar a cualquiera y solamente debe hacerse a quienes -quizás- cumplen con los numerales 1, 2 y 3, lo cual debe haber reducido las ganancias del sistema. De ahí el señalar la importancia del “acceso al crédito” y el peligro de los préstamos “gota a gota”, cuando en realidad, estos créditos siempre existieron, pero probablemente se han hecho más masivos por el deterioro del nivel de vida de las personas, o por lo violentos que se han vuelto los métodos de cobro.

Finalmente, no es muy difícil responder a la pregunta de que significa la democratización del crédito para el sistema financiero. Más clientes, más recursos, más ganancias. Y además cumples con la función social de facilitar el acceso al financiamiento. Sin embargo, ¿no sería conveniente para la economía mejorar los procesos para que quienes accedan al financiamiento realmente puedan devolver el crédito en plazos y tasas razonables?








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