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Miércoles, 20 de febrero de 2019



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¿Qué se requiere para reactivar la economía costarricense?

Analistas Ecoanálisis [email protected] | Martes 22 enero, 2019


Ricardo Monge González


Costa Rica es un país que ha alcanzado un razonable crecimiento económico mediante políticas que han logrado atraer importantes flujos de inversión extranjera directa y promocionar las exportaciones. Estas políticas, en conjunto con otras (ej. educación), han favorecido la diversificación de las exportaciones y promovido un crecimiento estable, aunque relativamente bajo si se le compara con las tasas de crecimiento alcanzadas por otros países (v.g. Taiwán, Singapur, Finlandia, Irlanda, entre otros) que han logrado importantes avances en cuanto a su convergencia económica y social hacia los países desarrollados. Por otra parte, el crecimiento de Costa Rica se caracteriza por ser no inclusivo (sectores excluidos) y la economía en general por contar con una baja productividad. De hecho, el país cuenta con una dualidad económica importante: un sector productivo integrado al comercio exterior (exportadores) con altas tasas de productividad, donde operan relativamente pocas empresas, y otro sector donde opera la mayoría de las empresas con muy bajas tasas de productividad, las cuales dependen principalmente de la demanda interna. Esta situación hace que el país en su conjunto cuente con un aparato productivo cuya productividad es relativamente baja en comparación con otras naciones de mayor grado de desarrollo. Así, la Costa Rica de hoy se caracteriza por contar con una baja productividad y por ende un crecimiento económico relativamente bajo, además de no ser inclusivo. Esta situación impide hacer frente con éxito a los retos de la pobreza, el desempleo y la creciente desigualdad. Por ello, es importante plantearse dos pregunta: ¿qué se requiere para reactivar la economía? y ¿qué se necesita para que el crecimiento resultante sea inclusivo? En este primer artículo, pretendo brindar algunas recomendaciones que ayuden a contestar la primera pregunta, dejando para posteriores artículos la respuesta a la segunda interrogante. Si las empresas ligadas al comercio internacional, principalmente las multinacionales en zonas francas muestran tasas de productividad altas versus el resto de las empresas costarricenses, cabe preguntarse por qué operando en un mismo país, las primeras tienen una mayor productividad que las segundas. La respuesta a esta interrogante puede ayudar a entender qué hay que corregir para que la productividad de las empresas en Costa Rica aumente y por ende el crecimiento económico sea mucho más alto. Es decir, qué hacer para reactivar la economía.

Cabe señalar que las empresas exportadoras no tienen restricciones crediticias, ya que tienen acceso expedito al crédito de sus casas matrices o a la banca en el exterior. Situación contraria a la mayoría de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) que enfrentan un alto costo del financiamiento y la inaccesibilidad al mismo. Además, las empresas exportadoras cuentan con mejor acceso a una gran variedad de servicios para desarrollar sus actividades, principalmente gracias al apoyo de CINDE. Este no es el caso de las pymes, a pesar de la existencia de muchas instituciones que supuestamente existen para brindar apoyo a este tipo de empresas. Acá cabe plantear la idea de centralizar en una sola instancia la coordinación de estos esfuerzos. Por otra parte, una proporción importante de las empresas de exportación no tiene que batallar contra una infraestructura deficiente, ya que algunas prestan servicios online a sus casas matrices o exportan vía aérea. Así las deficiencias en infraestructura afectan negativamente más a las pymes. En materia tributaria las empresas de zonas francas no tienen que preocuparse por los riesgos macroeconómicos derivados del crónico déficit fiscal, mientras las pymes deben enfrentar aumentos en las tasas de impuesto a la renta y el IVA. Acá sería aconsejable eliminar el sistema de escalonamiento en el cobro del impuesto de la renta ya que fomenta la evasión, y en su lugar, plantear un impuesto único y bajo como lo han hecho otros países logrando mayores niveles de recaudación. Finalmente, las empresas exportadoras no tienen problemas para acceder a la tecnología de punta, mientras esta no es la situación de la mayoría de las pymes, excepto aquellas que se integran por medio de encadenamientos productivos a empresas exportadoras. Existen más recomendaciones, pero por limitaciones de espacio debo quedar acá.




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