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Martes 29 Abril, 2008

¿Qué nos maravilla?


Cuando en el mundo antiguo se enumeraron las maravillas de la humanidad, se buscó resaltar la magnificencia del ser humano a través de su capacidad de creación de obras arquitectónicas extraordinarias. Por otro lado, el mundo moderno está lleno de obras monumentales y, lo que abunda, ya no asombra.
Hace poco, una fundación privada organizó la elección de nuevas maravillas creadas por el ser humano, donde existía un claro interés económico de por medio. Este interés se presentó también entre los participantes, pues infirieron el aumento de turismo hacia los lugares finalmente elegidos. Al lanzar una nueva iniciativa de elección de maravillas, ahora naturales, puede existir igualmente un trasfondo económico y de mercado, pero abre una puerta para revalorar la preservación del ambiente.


Nuestra Isla del Coco, una de las candidatas más fuertes, no es un gran destino turístico, ni genera ingresos de la extracción de sus recursos; por lo mismo, se ha constituido en uno de los santuarios de vida natural más importantes del orbe. El apoyo internacional que ha tenido la isla (solamente los votos de los costarricenses no la tendrían en los primeros lugares), constituye una declaración de respeto hacia el patrimonio natural de toda la humanidad; un voto de apoyo hacia los que saben que, en los días por venir, nuestros hijos no comerán dinero.
Hoy día impresiona más la capacidad de preservar la creación prima, que la industriosidad humana; anteponer a los intereses económicos dominantes, la conservación de los recursos naturales, ahora tan escasos que resultan ser maravillosos.


Rafael León Hernández
Psicólogo