Macarena Barahona

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Viernes 25 Abril, 2008

Que la delincuencia no nos defina
Cantera

Macarena Barahona

En los últimos días dos compañeros universitarios fueron asaltados en carreteras de circunvalación, con puñal y armas de fuego en el conocidísimo “bajonazo”. Dos jóvenes vecinas fueron aplastadas por una vagoneta cargada de bananos en el centro de San Vicente de Moravia, calles angostas concebidas para carretas, donde hoy circulan a toda velocidad transportes de carga; el aire de dolor por la pérdida de una joven y las consecuencias para la superviviente, hacen un silencio en sus familiares y vecinos.

Lo que no se prevé o se planifica tiene consecuencias siempre fatales para otros. ¿Por qué permitir el transporte pesado en un pequeño centro urbano? ¿Por qué permitir a un irresponsable continuar su oficio? ¿Por qué la delincuencia sin freno, es la salida de supervivencia económica para hombres adultos? ¿Dónde está la educación publica, dónde están las opciones de valores y oficios para los adolescentes en nuestras instituciones educativas y formativas?

La cada vez más desigual y de forma onerosa y violenta, diferencia de clase, hace al delincuente percibir su salida al sistema de forma más violenta. El pillaje lo inician los ricos y los poderosos, los políticos corruptos, las “maras” de arriba, y los de abajo, los pandilleros pequeños, en su furia de rencor, en sus historias de vida de exclusiones, cada vez persiguen con más saña e impudicia a sus victimas-clientes.

La represión como estrategia única irá acompañada de más violencia en cada uno de los sentidos.



Los ciudadanos que en su diario vivir componen la vida de nuestra sociedad verán apuntalar el ritmo de la violencia en el sensacionalismo y la difusión sin límites de los medios de comunicación colectiva.

La educación y la verdadera oportunidad que da una formación para obtener calidad de vida, y sentirse incluido colectivamente del bienestar general, hará de los costarricenses los poseedores de la cultura necesaria, para que la violencia económica y delictiva, familiar, personal y en nuestras carreteras, no sea lo que nos defina.