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Aumento de profundidad en puestos de atraque debió realizarse desde 2000
Puertos serán dragados tras nueve años de retraso
Exceso de sedimento impide el arribo de grandes embarcaciones por el Caribe

Los buques cargueros con capacidad para más de mil contenedores se ven obligados a realizar un vía crucis para poder embarcar en el Caribe costarricense.
La poca profundidad en los puestos de atraque en los muelles de Moín y Limón los condena a pasar por otros puertos antes de vaciar parte de la mercancía para llegar ligeros a nuestras costas.
Eso deben hacerlo religiosamente pues de lo contrario corren el riesgo de quedarse pegados en el sedimento; y no es para menos ya que ambos muelles no han recibido un dragado en los últimos 13 años.
El problema causa un dolor de cabeza a los exportadores e importadores ya que la poca capacidad del puerto provoca una gran congestión en la atención de los barcos, que se traduce en multas. Las navieras cobran hasta $30 mil a los exportadores por el tiempo de espera.
Los costos adicionales que se pagan en fletes inciden en el aumento del costo de producción, afirmó Mónica Araya, presidenta de la Cámara de Exportadores, quien reconoció que, por rebote, también provoca un alza en los precios de los productos colocados en las góndolas de los supermercados.
La mayoría de carga que se trasiega en el país sale o ingresa por el Caribe. Solo el año pasado por ambos muelles se manejaron cerca de 900 mil teus (contenedores de 20 pies), lo que representa más del 70% de toda la mercancía nacional.
Producto del abandono en que han estado los muelles limonenses, el sedimento que se ha amontonado en el fondo del mar les ha restado hasta cuatro metros de profundidad a los puestos de atraque.
Eso ha llevado a que algunos de los puestos ofrezcan un calado de apenas ocho metros. A esa profundidad solo pueden ingresar barcos con capacidad para movilizar alrededor de 800 contenedores.
Podría decirse que en esa situación los atracaderos de Moín y Limón ya tocaron fondo; pero la tempestad parece que está por quedar atrás. Esto por cuanto la Contraloría refrendó el contrato para sacar la basura y arena que tienen saturados los muelles contempla que a más tardar en 30 días se movilizará maquinaria hacia esa zona para iniciar las excavaciones. La contratación se hizo de forma directa.
Con el dragado se escarbará hasta garantizar que el fondo del mar quede a 12 metros de la superficie y con ello se garantice el arribo de embarcaciones con capacidad para 1.200 contenedores.
La tarea le fue asignada a la empresa Boskalis International BV, la cual ofreció realizar los trabajos en ¢2.650 millones. La contratación la realizó la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), autoridad portuaria del Caribe.
La remoción del sedimento les permitirá a los buques traer y sacar de los puertos nacionales 400 contenedores más, lo que les produce un gran ahorro al no tener que dejar carga de camino para ingresar al país y luego volver por ella para seguir su travesía.
“El calado es un gran paso, pero aún falta mucho por invertir en los puertos para mejorar la competitividad del país”, dijo Araya.
La inversión se hacía necesaria desde hace nueve años, pues tomando en cuenta que el dragado es necesario hacerlo cada cuatro años, el último debió realizarse en 2000. Estudios de Japdeva revelan que el 80% de la carga llega con retraso.

Danny Canales
[email protected]
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