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Proteja su inversión

Si bien es cierto que las sociedades de fondos no pueden garantizar rendimientos, sí están en la obligación de brindarle una buena asesoría

Rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros. Esta frase, aunque es verdad, no siempre es tomada en cuenta por los inversionistas, no solo en los fondos de inversión, sino también en otro tipo de inversión.
Pero lo realmente lamentable es que, a veces, existen asesores que también olvidan esta frase. Y ahí es donde está lo peligroso, pues utilizan el rendimiento como estrategia de ventas, olvidando que es más importante la seguridad y la confianza del cliente a futuro.
Obviamente que la decisión última es del inversionista. Eso no se discute. Pero si el asesor o el vendedor del fondo induce al error puede ser tan responsable como el dueño del dinero.
También hay que tomar en cuenta que existe un prospecto, es decir, un documento con información básica y estadística muy importante del fondo de inversión. Por lo general la gente no lee el prospecto, lo cual es un error que deja desprotegido al cliente porque muchas respuestas a sus preguntas pueden estar contenidas en dicho escrito.
Protéjase del asesor
Aunque suene irónico, el asesor puede pasar de ser uno de sus mejores amigos a convertirse en su peor enemigo. Un mal asesor puede darle un mal consejo a su cliente, con el fin de ganar una comisión por la venta o vender un producto del mismo grupo financiero al que pertenece, aunque su rentabilidad no sea muy buena, ni responda al perfil del cliente.
Un asesor, por ejemplo, no puede recomendarle a un cliente que está a punto de retirarse que invierta los ahorros de su vida en títulos de alta volatilidad como las acciones, aunque tampoco es bueno que deba conformarse con invertir en fondos que inviertan solo en títulos del mercado costarricense, porque es lo único que hay disponible.
Una buena forma para saber si está bien asesorado es preguntar siempre (ver recuadro). También debe estar seguro de que el asesor pertenece a una entidad regulada, que él está debidamente inscrito y conocer cuál ha sido su historial en la empresa (experiencia, casos en que se ha visto involucrado en reclamos, en cuántas empresas trabajó anteriormente, etcétera).
Recuerde que si considera que no fue bien asesorado tiene varios caminos. Uno es ir directamente a donde el asesor y cuestionarle sobre por qué le ofreció una inversión que no va de acuerdo con sus expectativas; acudir a sus superiores, y si no hay respuesta positiva, ir a la Superintendencia General de Valores, instancia que en algunas ocasiones ha fallado a favor de los inversionistas.
Queda la opción de acudir a los tribunales de justicia; sin embargo, el largo tiempo en trámites judiciales y el poco conocimiento que existe entre algunos jueces sobre materia financiera, vuelve complicada una solución satisfactoria por esta vía.

Recuadro: Ojo con los no regulados
Es frecuente la visita a nuestro país de funcionarios de algunas casas internacionales que gestionan fondos de inversión. La mayoría son empresas respetables e incluso ya cuentan con representaciones locales.
Pero en otros casos se trata de personas inescrupulosas que convencen a sus “víctimas” con altos retornos en muy corto plazo asegurando que los recursos están depositados en títulos de alta plusvalía o que pertenecen a inversiones del campo inmobiliario.
Luego de pagar algunos meses de rendimiento —esto con el fin de extender el boca a boca y que así lleguen más víctimas— el supuesto representante desaparece con miles y hasta millones de dólares depositados por gente que creyó a ciegas, sin informarse debidamente.
Algunas claves para no caer en estas estafas es solicitarle documentación de la sociedad, del fondo que le está ofreciendo y de él mismo; si le pide que tome una decisión rápida y que no se lo comente a nadie, empiece a sospechar; si tiene oportunidad, busque otro asesor y pregúntele por el fondo que le están ofreciendo.
Fuente: Sugeval e Internet
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