¡Prohibido comprar drones!
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¡Prohibido comprar drones!

Los impuestos no siempre persiguen un objetivo recaudador, ya que también son utilizados para incentivar o desincentivar ciertas conductas que son consideradas “deseables” o “indeseables” en cierto momento y bajo ciertas circunstancias.
En el primer caso podría tratarse de una reducción de tarifa o incluso una exención, y en el segundo caso, podría ser un incremento de una tarifa.


¿Dónde se ubica la nueva regulación de los drones? Juzguen ustedes. Se cobra un impuesto (porque no importa con qué nombre lo disfracen) de $1.874 por un proceso de certificación y $94 para la obtención de una licencia.
Es decir, si usted compra un dron en Navidad por unos $250, le tiene que pagar adicionalmente al Estado la friolera de un millón de colones.
¡Papás, no les recomiendo que se los regalen a sus hijos, el Estado acaba de convertir un juguete en uno de los objetos de mayor superlujo de la historia!
Una cosa es el lógico y deseable requerimiento de capacitación en su operación y todo lo relacionado con seguridad, como restricciones de volar cerca de aeropuertos, y otra cosa muy distinta es, de paso, extraer una suma simple y notoriamente ridícula.
Mejor nos hubiéramos ahorrado año y medio de personal pagado con nuestros impuestos preparando un reglamento de más de 30 páginas y hubieran decretado: prohibido comprar drones, y punto.
Tal vez me equivoco y es todo lo contrario, es una estrategia subliminal para incentivar la venta de bicicletas, pero no creo.
Llamo la atención sobre el caso porque este tipo de ocurrencias está presente con mucha más frecuencia de lo esperable en otros impuestos que sí son relevantes, lo cual pasa desde cobrar sanciones increíblemente altas por conductas que tienen un impacto insignificante, como a la inversa, dejando conductas que sí tienen un impacto muy serio con sanciones demasiado leves.
En el caso de los drones, existe un elemento que lo empeora y es que impuestos tan ridículamente altos obviamente van a generar una evasión masiva, debido a que es prácticamente imposible su cobro y control.
Lo único que espero es que no contraten demasiados dronólogos para que impartan los cursos de 48 horas teóricas y diez de práctica, porque sus clases pagadas con nuestros impuestos no creo que cuenten con muchos alumnos.

Rafael Luna
Abogado tributario
[email protected]


 


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