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Miércoles, 11 de diciembre de 2019



FORO DE LECTORES


Programa Agentes de Cambio: Iniciativa de cambio

Mariela Solórzano [email protected] | Jueves 21 noviembre, 2019

Mariela

La salida

“La salida fue traumática porque no fue planeada, ni deseada y mucho menos una decisión que nosotros tomamos” cuentan Nydia Monterrey y Carlos Monterrey, hermanos que estuvieron atrincherados en la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN) y sobrevivieron al ataque del 13 de julio del 2018 en la Parroquia Divina Misericordia, Managua, Nicaragua.

Rudy y Gema tuvieron que salir, posterior a estar presos en Nicaragua, “la persecución fue peor después de que salimos, nos tuvimos que venir, detuvieron a mi hermana y le empezaron a preguntar por mí” comenta Gema.

Las(os) cuatro eran estudiantes de la UNAN, una de las universidades que la comunidad universitaria se tomó para exigir la salida de Ortega y Murillo desde el 5 de mayo del 2018, hasta el 13 de julio del mismo año, donde las fuerzas paramilitares de Nicaragua ingresaron al recinto universitario. Más de un año después de estos sucesos, los/as cuatro estudiantes se encuentran solicitando refugio en Costa Rica.

“Los pollos tienen que estar listos porque la granja del vecino los va a comprar”, fue el mensaje que les hicieron llegar a Carlos y Nydia para indicarles que iban a salir del país, pero no sabían dónde, ni cómo, fue hasta que llegaron a la frontera y empezaron a escuchar alquilo botas, que Nydia cuenta “hasta ese momento yo me doy cuenta que nos vamos a pasar ilegal y se me revuelven las emociones”.

Gema y Rudy también se tuvieron que pasar la frontera de manera irregular, ya que no podían solicitar pasaporte en Nicaragua, por lo que la opción era pasar la frontera y posteriormente solicitar refugio.

La llegada

Al llegar a Costa Rica se sintieron seguros(as), ya habían escuchado que el país estaba brindando refugio a las personas que fueran perseguidos políticos, e inmediatamente lo solicitaron. Para Carlos y Nydia, por la época fue un poco más demorado, ya que llegaron el mes de julio del 2018, donde muchos individuos estaban siendo perseguidos en Nicaragua y buscando refugio en Costa Rica. A diferencia de Rudy y Gema, los cuales llegaron al país el 10 de marzo de este año y la organización Juntos Somos Un Volcán les ayudó a realizar los trámites, en menos de un mes ya tenían el carnet de solicitantes de refugio.

Sin importar la rapidez con que les entreguen el carnet de solicitante de refugio, los(as) cuatro debieron esperar los tres meses que estipula la Ley General de Migración y Extranjería (LGME) para obtener el carnet de solicitantes de refugio con permiso laboral.

Durante el tiempo que esperaron para obtener dicho permiso, tanto para la entrega del primer carnet, como para el segundo, que les autoriza trabajar en Costa Rica legalmente, no podían hacer nada.

“Al inicio teníamos nada más un papelito que decía que podíamos circular tranquilamente por el país, pero no podíamos hacer nada”, cuentan los hermanos Monterrey. Lo cual ha dado pie para que, durante el tiempo que no poseen los permisos correspondientes para laborar en el país, exista explotación laboral, aprovechando la necesidad de trabajo que enfrentan estas personas.

El carnet de solicitante de refugio con permiso laboral es un documento que los y las solicitantes de refugio esperan con gran ilusión, ya que consideran que con el mismo serán considerados de igual manera para obtener un trabajo. Pero la realidad es otra, tanto en los bancos, como en instituciones públicas y privadas, ha sido un problema que reconozcan el mismo como válido.

El acceso

Los artículos 54 y 55 de la LGME mencionan la validez del carnet de solicitante de refugio, tanto para la regularización migratoria, como para el acceso a trámites, en instituciones públicas y privadas, así como para el acceso al trabajo, cuando el carnet así lo indique.

Pero la realidad es otra, por las condiciones en las que los(as) cuatro llegaron al país, el acceso tanto al trabajo, como a volver a estudiar ha sido sumamente complicado.

Esta situación la experimenta una gran parte de nicaragüenses que han tenido que migrar a Costa Rica.

Carlos estuvo realizando pasantías, ya que fue la posibilidad que obtuvo para poder continuar formándose; sin embargo, cuenta cómo hace falta sensibilización para la población en relación a su estatus migratorio, ya que lo molestaban constantemente con comentarios como: “ahí viene la migra, escóndase”. Esta falta de conocimiento se acrecienta fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), donde la gente se aprovecha de la desinformación de las personas solicitantes de refugio que llegan a zonas más rurales.

“El proceso de estabilizarse es complicado, aparece pero tras pero, a pesar que uno esté dispuesto a trabajar en lo que sea”.

Educación, Salud y Vivienda

Las condiciones en las que las personas solicitantes de refugio normalmente abandonan su país no permiten que traigan documentos autenticados (como títulos, notas, entre otros).

Una vez asentados en el país, que algún miembro de la familia realice este trámite, supone un riesgo para la persona; por lo tanto, muchos(as) solicitantes de refugio han dejado de buscar continuar estudiando, y el trabajo es su única opción para poder sobrevivir en Costa Rica, cuando tienen la suerte de encontrarlo.

Y aún así, cuando logran trabajar, como se mencionó anteriormente, la situación migratoria ha prestado las condiciones para la explotación laboral y por ende la mala paga, lo que ganan no alcanza para cubrir las necesidades básicas.

“El tiempo que trabajé solo alcanzó para la casa, ni para la comida” indica Gema, quien pudo conseguir un trabajo por un mes repartiendo volantes.

Es por esta razón que las redes de amistades y familiares son un gran apoyo para los y las nuevas migrantes.

“Un amigo nos dio hospedaje en Grecia, ahí estuvimos tres días; después, una tía nos ayudó a conseguir con una amiga de ella y nos dieron un espacio en una bodega, estuvimos ahí dos meses durmiendo en el piso, pero luego nos dijo que nos teníamos que ir, porque venía el hermano del esposo”.

Posterior a esta situación que nos cuenta Gema, buscaron dónde alquilar, la familia de ella les envía dinero para que puedan pagar el lugar, ya que con lo que logran conseguir trabajando en Costa Rica no les alcanza.

Sin embargo, esta semana deben mudarse nuevamente, ya que la persona con la que compartían el alquiler se devuelve a Nicaragua.

La misma situación vivieron Nydia y Carlos al llegar al país, al inicio les ayudaron, una amiga de una amiga les brindó un espacio donde estar, en Golfito, pero al estar allá se dieron cuenta que para poder obtener el refugio, debían movilizarse constantemente a San José, “ferias laborales en San José, todo estaba en San José, trabajo, estudio, migración, todo lo que buscamos para poder establecernos, es por esta razón que decidimos movernos a San José”.

Al llegar a San José tuvieron que alquilar entre cinco amigos, situación bastante común, según menciona el estudio realizado por TECHO (2019), el cual indica que el 58,68% de los encuestados vive en hacinamiento diurno, el cual aumenta a 69,77% cuando se mide el hacinamiento nocturno.

Los altos precios del alquiler en la GAM llevan a las personas a tener que compartir el alquiler entre varios para poder cubrir el pago y las necesidades básicas.

Esta situación habitacional es en la que se encuentran miles de recién llegados al país, no solamente nicaragüenses, sino también de otras nacionalidades, que debido a las situaciones sociopolíticas de sus países se han visto forzados a migrar. Y que al llegar a Costa Rica se han encontrado, no solamente con las dificultades económicas antes mencionadas, sino por la xenofobia de una parte de la población, la cual se ve reflejada en rótulos que dicen: “Se alquila solo a costarricenses” o “Empleo a costarricenses”.

“Uno realmente no está aquí porque quiere, sino por salvar su vida y al ver esos rótulos, no solo para vivienda, sino para trabajo, te duele” Nydia Monterrey.

Cuando pasamos al tema de salud, la situación se complica todavía más, ya que no han tenido acceso a la misma, la imposibilidad de acceder al seguro social, a través de la Caja, y el poco conocimiento del sistema de salud los y las ha llevado a tener que acudir a las organizaciones no gubernamentales que hoy en día apoyan a esa población.

Gema cuenta que ha escuchado muy malas experiencias y que hace dos meses le dio neumonía porque estaba durmiendo en el suelo, pero no la atendieron en ningún lugar, por lo que solicitó a su familia que le enviaran medicamento desde Nicaragua para recuperarse.

El acceso a la salud, vivienda y educación es una de las barreras que se encuentran las y los refugiados(as) al llegar a Costa Rica y que van logrando derribar con redes de apoyo entre ellos(as) mismos(as) y con costarricenses que han estado brindado ayuda desde que la situación inició.

Un mensaje

Al finalizar la entrevista, las cuatro personas quisieron enviar un mensaje para la población que los lea.

“Este grupo de refugiados es una oleada de migrantes que ama Nicaragua y que está afuera porque quiere construir una mejor Nicaragua”.

“No queremos que sientan lástima, ni victimizarnos, sino que sean conscientes de nuestra situación”.

“Sabemos que en Costa Rica hay problemas, si uno va fuera de la GAM, existe mucha necesidad, el enfoque está en la capital, tanto para la ayuda a costarricenses, como a los y las extranjeros(as)”.

Los y las nicaragüenses que han llegado al país debido a la situación sociopolítica que vive hoy Nicaragua han tenido que dejar su casa, sus amistades, su familia y en estos casos, sus estudios, por salvar su vida, y llegar a Costa Rica, un país “Pura Vida”, en donde nos hemos encontrado con varias caras de nuestra “Pura Vida”, caras caritativas, cercanas y acogedoras, que han estado desde el inicio apoyando a esta población y caras no tan bonitas y que no nos gusta mostrar, las cuales se han opuesto a recibir a estas personas.La idea de escribir esta columna surgió a raíz de mi cercanía con esta población, de estar trabajando desde hace meses con ellos y ellas, observando de cerca las problemáticas que se han enfrentado al llegar al país y que muchas de ellas son a raíz de la falta de conocimiento que tenemos con lo desconocido, con el extranjero o la extranjera.

Es por esta razón que lo escrito busca mostrar la situación en la que se encuentran, cómo fue su trayecto de salida y llegada a Costa Rica.

"Aquellos que tienen el privilegio de saber, tienen la obligación de actuar” Albert Einstein.

Programa Agentes de Cambio: Iniciativa de cambio

Mariela Solórzano Aguilar






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