Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 11 Septiembre, 2017

Problemas y retos de nuestra educación según OECD y Estado de la Nación

Desde el mismo inicio de nuestra vida independiente, la educación ha sido el principal instrumento de la política pública para promover oportunidades de mayor bienestar a las personas. Eso sigue siendo así. Pero además enfrentamos un mundo en que la educación y la permanente capacitación laboral de los trabajadores son esenciales para triunfar ante la velocidad del cambio tecnológico, la creciente automatización, la robotización y la inteligencia artificial que aceleran su incorporación a la producción.

Recientemente y como parte del proceso de incorporación de Costa Rica a la OECD, este organismo presentó su estudio: “ANÁLISIS DE LA OCDE ACERCA DE LAS POLÍTICAS NACIONALES PARA EDUCACIÓN: LA EDUCACIÓN EN COSTA RICA”.

Este documento conjuntamente con el “VI INFORME DE LA EDUCACIÓN” presentado en fecha muy similar por el Estado de la Nación merecen un estudio muy serio de nuestros maestros y profesores, los funcionarios de nuestro sistema educativo y de los centros de formación de docentes pero igualmente de políticos, centros de formación de opinión y de los padres de familia.

El estudio de la OECD después de indicar los logros de nuestra educación, señala en su primer párrafo: “la pregunta es si el sistema que generó este progreso puede evolucionar para responder a las nuevas presiones y a las cambiantes demandas en materia de habilidades. A pesar del aumento de la inversión en educación, la mayoría de los estudiantes en Costa Rica salen de la escuela con bases débiles para el trabajo y un aprendizaje adicional y la brecha de logros entre niños de países pobres y los de países ricos sigue siendo persistentemente alta. La pobreza está aumentando en todo el país y la equiparación con respecto a los países de renta alta se ha estancado en medio de las preocupaciones por la baja productividad y escasez de habilidades. El sector educativo en Costa Rica necesita una reforma más fuerte y más estratégica para abordar estos retos y así asegurarse de que la educación siga siendo un motor para el desarrollo del país”.

Por su parte el VI Informe de Estado de la Educación en su índice incluye en la Sinopsis los siguientes subtítulos muy indicativos de los temas centrales de nuestro sistema educativo. “Cambiar lo que pasa en las aulas es clave para lograr una mejora generalizada de la educación. Rápida mejora de la calidad profesional docente debe ser prioridad de la política educativa. Urge migrar hacia una gestión por resultados centrada en los aprendizajes de los estudiantes. Es impostergable fortalecer los mecanismos de evaluación de la calidad y transparencia de la educación superior”.

El informe de la OECD en su resumen de recomendaciones nos indica respecto a los diferentes niveles educativos: “La educación y atención de la primera infancia deben recibir mayor prioridad de la inversión y la política pública, dado el papel vital que pueden desempeñar en la lucha contra las desventajas y la pobreza. En educación básica la mejora de la calidad y la equidad de los resultados del aprendizaje deberán convertirse en el punto central de la política y práctica educativa. La Educación diversificada debe hacerse más inclusiva para que refleje su nuevo rol como la etapa final de la educación secundaria y la puerta de entrada a oportunidades laborales y de estudio para todos los costarricenses. El sistema de educación superior necesita una amplia reforma en el aseguramiento de la calidad, el financiamiento y la gobernanza para asegurarse de que respalda y responde a las metas de desarrollo de Costa Rica”.

Podemos solo solazarnos con lo logrado por nuestro país a lo largo de nuestra historia en este tema, pero con ello no vamos a hacer de nuestro sistema educativo el instrumento generador de oportunidades que requerimos. Lo que cabe es estudiar las debilidades en la formación de habilidades y las medidas que debemos adoptar para que los recursos —cada vez mayores que gracias a Dios dedicamos a nuestros programas docentes— sean usados con eficiencia y rindan un fruto adecuado.

Esos dos trabajos son de gran utilidad para ello.