Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 24 Noviembre, 2016

Endeudarse por la falsa percepción de necesitar “todo”, aunque en realidad no necesitemos “nada” es lo que nos está llevando a un viaje “sin regreso”

Presos por las deudas

Esta época del año muestra uno de esos escenarios financieramente contrapuestos en los que en cuestión de un par de semanas la mayoría de los costarricenses pasan de la ilusión de recibir un ingreso superior en diciembre por concepto de aguinaldo, al trago amargo de una realidad en la que usualmente adeudan “todo” ese dinero extra.
Desde luego la realidad socioeconómica de un costarricense promedio dista mucho de ser la de un multimillonario, pero por cultura general es interesante manejar el dato que plantea que el multimillonario promedio cuenta con siete fuentes de ingresos… la pregunta que hago es simple: ¿entonces por qué tenemos que conformarnos como sociedad en ser deuda-dependientes? ¿No deberíamos más bien tratar de tener al menos una fuente de ingresos alternativa? (al mejor estilo de un típico emigrante latinoamericano que va a Estados Unidos en busca de cumplir su “sueño americano”).


Es claro que como sociedad estamos fallando. Cada día más costarricenses se endeudan por comprar carros, casas, lujos… entiendo y acepto los pasivos estratégicos o por necesidad extrema, ejemplo de estos últimos: proveer de alimentos o soluciones de salud a sus familias, pero endeudarse por la falsa percepción de necesitar “todo”, aunque en realidad no necesitemos “nada” es lo que nos está llevando a un viaje “sin regreso”.
El fin de semana anterior veía a la gente enloquecida por descuentos que ofrecía una marca de supermercados; ciertamente unos pocos productos tenían precio de oportunidad para quien los necesitara, pero me llamó mucho la atención que el grueso de los descuentos no creo sobrepasaran el 5% y aun así la gente los agregaba a sus carros de compras… este fin de semana será financieramente abrumador para el bolsillo de los costarricenses no empresarios y serán “los menos necesitados” financieramente hablando, los grandes ganadores del famoso viernes negro… solo espero que la mayoría de nosotros nos comportemos a la altura de un comprador inteligente.
Apena pensar que, tras la historia en Costa Rica de ese decimotercer salario por el que tanto se espera todo un año, los costarricenses sigamos sin tener un propósito con sentido para ese valioso ingreso. Financieramente no se vale vivir cada día como si fuera el último, pero las estadísticas de endeudamiento de nuestra población nos dicen que cada día seguimos presos de esta trampa, ojalá empecemos a crear conciencia de ese muro mental que crea el consumismo desmedido.