Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 7 Septiembre, 2015

No apelo a la solidaridad. No hay que ver la película (Presos) porque sea tica, hay que verla porque es buena

Presos

En estas semanas se ha hablado mucho del hacinamiento en las prisiones de nuestro país. Los privados de libertad duermen en el suelo sobre colchonetas, conviven con ratas y malos olores en pésimas condiciones sanitarias. El gobierno está intentando encontrar una solución para disminuir la sobrepoblación que, solo en la cárcel de San Sebastián, llega a más del 60%.
En el centro penitenciario El Buen Pastor, único centro de reclusión para mujeres en Costa Rica, las condiciones no son mejores. La mayoría de la presas han cometido delitos menores que tienen que ver con el tráfico de drogas en pequeña escala.
El mismo día que el Congreso de Guatemala en pleno aceptó la renuncia del hoy expresidente Otto Pérez Molina, se estrenó una nueva película nacional: “Presos”.
Luego de “Caribe” y “Gestación”, Esteban Ramírez escogió un tema delicado: la relación entre una joven estudiante de un colegio nocturno y un privado de libertad. Y salió airoso. Hay que reconocer que cada nueva producción ha superado la anterior.
De impecable factura, el filme cumple con el requisito de todo espectáculo: entretener. Sin embargo, está muy lejos de ser frívola o estúpida. Al contrario.
Parte de la narración trascurre en el puesto 10 de La Reforma en San Rafael de Heredia, mostrando con claridad y sin maquillaje la realidad de un centro penitenciario. Los privados de libertad formaron parte del elenco de la película. Gran logro de la dirección y, por supuesto, de la productora, Amaya Izquierdo.
El guión de Walter Fernández, dramaturgo y guionista, junto al propio director, nos cuenta una buena historia con personajes ricos en contradicciones. Esos buenos personajes, además, están muy bien interpretados por actores profesionales.
No es la primera película de los jóvenes protagonistas. Natalia Arias es la amiga de la joven embarazada de “Gestación” y Leynar Gómez uno de los antagonistas en “Puerto Padre” de Gustavo Fallas. Excelente el trabajo de esta dupla que desborda fuerza y energía.
Como conozco a la mayoría de los actores, me cuesta dejar de verlos y dejarme llevar por los personajes. Esta vez me “metí” en la película y me olvidé de todos.
Freddy Víquez, que en la vida real es muy dulce, logró asustarme en el personaje de Tanque. Mi amiga Grettel Cedeño de repente se convirtió en Lili, una señora un poco ordinaria aunque amorosa. Dejé de ver a María José Callejas para descubrir a una atractiva secretaria.
A otros actores los conozco menos, pero me impresionó la suave naturalidad de Ligia Salazar, la fuerza y desparpajo de Jennifer Sánchez y la construcción de personaje que hace Mabel Marín.
La película aprovecha la nueva música costarricense. Es de destacar una de las piezas más pegajosas del excelente grupo Rialengo, y la canción “Habichuela” de Sonámbulo, que acompaña los créditos.
No apelo a la solidaridad. No hay que ver la película porque sea tica, hay que verla porque es buena. Me gustaría, eso sí, que el medio del cine fuera más solidario. Por ejemplo: reponer “Maikol Jordan” en los cines el fin de semana de estreno de “Presos” es, de viaje, feo.

Claudia Barrionuevo
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