Preocupación, sí; pánico, no
Creemos que todo el sector exportador comparte el mismo sentimiento de alivio, de que el tipo de cambio suba a un nivel más aceptable, haciendo más competitiva nuestra industria que se ha visto muy afectada en los últimos años. De hecho, algunas empresas no sobrevivieron, dice José Fernando Montero, gerente de Ventas, Caminos del Sol. Si este nivel se mantiene, puede llegar a incentivar nuevamente las exportaciones porque ya otros países que son competencia nuestra devaluaron su moneda. Gerson V
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Al curarnos de la adicción a la deuda, contaríamos con una moneda estable

Preocupación, sí; pánico, no

El colón es la tercera moneda del mundo, que ha perdido valor

Debemos aprovechar el encarecimiento del dólar para tomar las medidas constructivas, al reconocer que la inestabilidad radica en algunos problemas fundamentales en la economía nacional.

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Es cierto que la moneda nacional desde principios de este año ha subido más que la de casi cualquier otro país del mundo; sin embargo, no es una razón para entrar en pánico, sobre todo porque es posible que esta tendencia se detenga pronto.
Es poco probable que el precio del dólar suba de forma significativa durante las próximas semanas.
Las razones son, primero, el Banco Central cuenta con las reservas suficientes para suavizar casi cualquier presión fuerte para arriba de la moneda.
Con los dólares que tiene acumulados, el Central puede vender los que el mercado pida, evitando así un incremento mucho mayor en su valor.
Además, se espera que Hacienda en pocas semanas traiga hasta $1 mil millones al país, que cambiaría por colones, causando así de la misma forma una apreciación de la moneda nacional.
Los dólares vendrían aquí, tras la ya anunciada emisión de los llamados eurobonos por parte de Hacienda.
Con esto, se espera que el colón se mantenga durante el curso de este año, a un precio no muy lejos de ¢550 por dólar.
Mientras tanto, sería importante aprovechar los próximos meses, para empezar a lidiar de forma seria con los problemas fundamentales, que están encareciendo el dólar.
Entre ellos, el más serio es el de los llamados “déficits gemelos”.
Se trata de las pérdidas anuales del Gobierno, así como el desbalance en el comercio exterior.
Al estar el país actualmente financiando ambos déficits con deuda, preocupa a los inversionistas que pueden dudar de la capacidad tanto del Gobierno como del sector privado para cancelar esos montos, de modo que están vendiendo colones y comprando dólares.
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Randall Calderón es experto en vinos de Alpiste, importadora de licores  nos, que estará afectada por el incremento del costo del dólar. Gerson Vargas/La República
De los dos problemas, el más serio es el de las pérdidas del Gobierno, que durante casi cinco años ha gastado unos $2 mil millones al año más de lo que ha ingresado.
Para cambiar esta tendencia, la nueva administración tendrá que aplicar pronto una receta, conformada por una combinación de más impuestos y menos evasión tributaria, así como una reducción en los gastos del sector público.
El asunto del déficit comercial es menos preocupante, dado que la variación en el tipo de cambio debe por sí misma reducir la brecha.
Al contar con un colón un 10% más barato que en los años anteriores, se espera un incremento en las exportaciones, así como en el turismo.
Mientras tanto, el dólar caro procurará que compremos menos productos y servicios importados.
En los últimos años, Costa Rica ha contado con un déficit en el comercio internacional, sea de bienes o servicios, de unos $2 mil millones cada año, parecido a las pérdidas del Gobierno.
La caída del colón se debe además a algunos factores de menor grado; sin embargo, conforman parte de la nueva realidad, ante la cual el país tiene que reaccionar de forma constructiva.
Por un lado, los inversionistas están consultando las entrañas del Banco de Reserva Federal, para ver si planea o no incrementar pronto las tasas de interés en Estados Unidos.
Si sucediera esto, habría un traslado de dólares de Costa Rica hacia EE.UU., lo cual impulsaría una depreciación del colón, al haber menos oferta de los billetes verdes en el mercado local.

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Redacción
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