Macarena Barahona

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Sábado 31 Mayo, 2008

Cantera
Preocupación por el agua


Macarena Barahona

Razón tienen los habitantes de las comunidades de Sardinal, Ocotal y El Coco de tomar sus caminos y manifestar su preocupación ante la negligencia de los funcionarios públicos del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, con respecto a la mala información sobre la ampliación del acueducto para dar servicio a grandes proyectos turísticos, amenazando el abastecimiento para las comunidades.
Razón tienen de tomar medidas de presión, ante la falta de transparencia sobre las contradictorias posiciones acerca de la perforación de los pozos en Sardinal, y sobre quien otorga los criterios técnicos.
La Municipalidad de Carrillo suspendió el permiso, que además fue otorgado para mejoras del acueducto, cuando en realidad es uno nuevo que construyen los del Instituto de Acueductos y manifiestan en las declaraciones del gobierno local que los estudios en que se respalda son viejos, perdiendo también credibilidad para las comunidades de Sardinal, El Coco y San Blas.
Con una cara página completa en un diario de este país, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados gasta los millones en dicha propaganda para aclarar, sin comprometerse, que el agua será para todos, que no se gastará el agua en canchas de golf, hasta tanto el suministro en Sardinal no tenga avances significativos.
Flaco favor se hacen los dirigentes de esta institución con dicha publicación que ni siquiera está firmada por la presidencia ejecutiva. ¿Es primero o segundo el golf? ¿Es primero o segundo el agua potable para las comunidades?
Es difícil creer en comunicados falaces y con mentiras a medias. Pero me solidarizo con la Municipalidad de Carrillo y con las comunidades que están luchando por sus derechos y para garantizarse su abastecimiento protegiendo los pozos acuíferos que administra el Municipio pero que son de todos los costarricenses.
La lucha por el agua en América Latina en la última década, ha sido una lucha en contra de la privatización y por el elemental derecho de los ciudadanos a tener este servicio.
Las instituciones deben adecuarse a las demandas de las comunidades vigilantes de sus recursos. El favorecer las grandes empresas hoteleras con intereses económicos particulares en contra del interés social, debe ser política del pasado. Las demandas sociales no esperan, vemos ciudadanos comprometidos y los felicito.