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Sábado, 17 de noviembre de 2018



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"Prefiero pecar de prudente que de precipitada"

Redacción La República [email protected] | Miércoles 11 mayo, 2011



La presidenta Laura Chinchilla reprueba las críticas sobre falta de firmeza a la hora de tomar decisiones
“Prefiero pecar de prudente”
Gobernante admite que campaña electoral prematura le ha contaminado todo el escenario político, incluso dentro de su propia fracción

Atenta a los detalles del acontecer en la Asamblea Legislativa, con la pantalla de su televisor como silencioso testigo en su despacho presidencial, Laura Chinchilla confesó que la tarea de gobernar en sus primeros 365 días hubiera sido más sencilla si las “suspicacias, celos y cálculos de la época electoral” no hubieran aflorado antes de tiempo.
Durante la primera de dos entregas, además salió al paso de las críticas sobre su firmeza a la hora de tomar de decisiones, argumentando que prefiere pecar de cauta, antes que de precipitada.

Ha podido conocer al pueblo desde esa silla tan difícil. ¿Cuáles son esas fronteras mentales de los costarricenses que nos dividen?

Casi que es una regla que todo aquello que puede ser virtuoso en un pueblo puede también convertirse en su principal problema de defecto. Costa Rica no tiende a ser la excepción.
Por un lado, me parece que hay algo que nos caracteriza a los costarricenses, como algo virtuoso, es que somos gente de un gran talante, somos gente tranquila. Difícilmente, en Costa Rica, la sangre llega al río y eso es bueno porque nos permite enfrentar situaciones de mucho estrés con la tranquilidad que a veces en otros pueblos generan grandes convulsiones.
Sin embargo, eso que a mí me parece que es bueno, a veces también se nos puede convertir en un lastre cuando, llegado el momento, nos cuesta entender la urgencia con que tenemos que tomar decisiones.
Si algo añoro del pueblo costarricense, es un poquito más de sentido de la urgencia en la forma en que vivimos las cosas y resolvemos los problemas. Ese famoso lema de que esperemos a “los nublados del día”, no es más que dejar que sea el propio destino el que vaya resolviendo las situaciones.

El lema de los nublados del día, ¿es positivo o negativo?

De nuevo. Todo tiene su ángulo positivo y negativo. El pueblo japonés es un pueblo guerrero, un pueblo valiente. Es un pueblo de un gran honor. Pero también han tenido sus capítulos negros en la historia.
En todos los pueblos aquello que es virtuoso se puede volver en su contra, si no sabemos aquilatarlo. Frente a unas coyunturas han mostrado ser importantes, porque de nuevo esperamos a que las aguas se calmen y nos recomponemos a que las cosas se resuelvan pacíficamente. Pero también, esa cuestión al extremo hace que en consecuencia dejemos que casi sea las fuerzas del destino, la Virgen de los Angeles, quien venga a resolver muchos de los problemas porque no le imprimimos la fuerza que debemos imprimirles a las cosas.
De ahí que a veces tengamos la sensación de que, a pesar de que Costa Rica ha sido un país que ha logrado alcanzar cosas importantes en la región, a ratos sentimos que nos estamos quedando rezagados. Me parece que tiene que ver con esa condición.

¿Ha sido un año más de sorpresas o de aprendizaje?

Las dos cosas. Por un lado, nosotros llegamos con la ruta claramente trazada. Enfrentando problemas que no fueron sorpresivos para nosotros. Sin embargo, tengo que reconocer que hubo factores, digamos, exógenos inesperados que nos sorprendieron. Aun así factores planificados, con resultados de ciertas eventualidades, a todos procuramos hacerles frente y de todos ellos hemos derivado en grandes lecciones. Puedo decir, para mi gran satisfacción, que soy una persona con más experiencia de hace un año. Aun en las circunstancias más difíciles, más duras y más controversiales hemos logrado derivar en lecciones positivas.

¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje?

… el mayor aprendizaje… (medita la respuesta). Yo diría que quizás… que siempre hay que anteponer mucho más lo que uno cree a las emociones y los sentimientos propios en aras de garantizar lo que es fundamental en un gobernante, que es trasmitir al pueblo costarricense tranquilidad y estabilidad.
Hay momentos a veces, que han sido duros y uno quisiera decir exactamente lo que uno piensa, pero sabe que no es conveniente. Ese elemento de contención es importante, sin que a veces tengamos que decir a Costa Rica, vamos agilicemos las cosas. Creo que ese balance entre las emociones y la forma en que uno comunica es fundamental.

Ha inspirado a un grupo de mujeres pero esas mismas mujeres quisieran que tomara decisiones más fuertes. ¿Qué les diría?

Hay que ver qué se entiende por fuerza. A mí me parece que ha habido determinación para enfrentar algunas cosas, pero gestualmente hablando. Bueno, quizás la forma en que me he comportado no ha transmitido esa determinación. Pero va más allá del plano de los gestos. Creo que con el gobierno de una primera mujer, todos estamos aprendiendo en el plano y en la forma de los gestos. Es posible que cuando venga una segunda mujer la gente esté más acostumbrada de cómo gesticula un hombre frente a una mujer a como un hombre expresa sus sentimientos frente a una mujer. A la rutina de un hombre frente a una mujer. Me parece que tiene que ver más con eso. Pero sí les puedo decir que hemos procurado resolver y actuar con determinación cuando las circunstancias lo ameritan.

¿Existe temor en Costa Rica de pensar en grande? ¿O existen grandes temores de pensar?
Yo sí creo que los costarricenses somos un pueblo reflexivo, que pensamos, pero hemos perdido la fe, bastante fe en nosotros mismos. De manera que quizás miramos la posibilidad de alcanzar esa meta y la imaginamos, pero una vez que nos dicen caminemos hacia a ella, sentimos que no vamos a poder llegar. Entonces nos trabamos. Y cuando a veces alguien se dispara, entonces, empezamos a dudar de cuáles son los motivos para que esa persona se dispare. Me parece que nos hemos vuelto muy desconfiados en el éxito ajeno. Entonces también nos reprimimos en la posibilidad de que Costa Rica se dispare mucho más rápido, pero creo que lo fundamental es eso, estamos dejando de ver las cosas en grande porque hemos perdido la fe en nosotros mismos.

Existe una percepción de que es víctima de un entrabamiento. En parte inercial, que ha venido del sistema político y de fuerzas en lucha constante en Costa Rica. ¿Siente que la ha afectado?

Vamos a ver. Yo diría que la configuración del escenario político en el que yo llego es muy similar al de los últimos gobiernos. Hace nueve años se rompió el bipartidismo en Costa Rica y surgieron nuevos partidos políticos. En ese sentido no hay mayor diferencia. Lo que sí ha sido diferente, y no hay la menor duda que ha impactado de manera negativa el diálogo político, que confío que podamos recomponerlo, es la sensación de que ya la campaña electoral ha arrancado. Por expresiones de algunas personas, en razón de sus ambiciones, que son justas. Sin lugar a dudas todo mundo tiene derecho a aspirar, pero se tienden a adelantar y en consecuencia disparó todo el sistema en esa dirección. Hay encuestas que preguntan por preferencias electorales, cuando sabemos que difícilmente una encuesta de preferencias electorales hoy va a hacer válida dentro de tres años. Pero bueno, se están haciendo encuestas en la calle, cualquier evento político hace aparecer a un montón de gente que son los precandidatos y los candidatos futuros. Entonces sí, ese tema es un tema que resentimos en cuanto la facilitación del diálogo político con que un gobierno está llamado a hacer en sus dos primeros años.

¿Esos fuegos electorales la han dejado gobernar?

Habría sido mucho más fácil si eso no hubiera ocurrido, porque las suspicacias, los celos y los cálculos de la época electoral afloraron antes de tiempo. Aun así yo sigo para adelante, que no crean que van a detener. Seguimos adelante en el marco de las circunstancias.

¿Pero esos fuegos electorales le han complicado su labor con su propia bancada?

Han contaminado todo, en este momento todo el escenario político está contaminado.

La principal pregunta que se escucha es, ¿hacia dónde van Laura y su gobierno? Cuando digo Laura es principalmente su ideología, sus anhelos por el país, su visión aterrizada de lo que es posible realizar.

El norte que mueve a nuestro gobierno es el norte que fue ratificado por los costarricenses en febrero de 2010. Es exactamente lo mismo en lo que trabajamos. Ese norte es hacer de Costa Rica un lugar más seguro para todas las personas que lo habitan.

¿Cuál es la ruta que nos llevará a ese norte?
Es una ruta que fue prefigurada y estamos hablando de esto desde hace más de dos años y está recogido en nuestro Plan de Desarrollo.
Lo hemos tenido muy claro, y nadie nos va a sacar de esa ruta. Lo que sucede es que algunos que no votaron por mí y que no quieren estar conmigo quisieran llevarnos a otro norte. Que yo empiece a perseguir una cosa diferente a lo que propuse, pero de nuevo, por mí votó un importante número de la población y nadie me va a sacar de la ruta que yo tracé.
Puedo estar dispuesta a complementarla, gracias por supuesto a las negociaciones que emprendemos, de pronto podemos revisar una política, conceder que la idea del otro es mejor que la nuestra, pero de ahí a que yo cambie el norte y adopte el norte del Partido Acción Ciudadana o del Movimiento Libertario o del Partido Unidad Social Cristiana no. Podemos complementarla, pero nunca cambiarla.

¿El eslogan “Laura firme y honesta” es válido hoy tras 365 días de mandato?

No recuerdo un escándalo de corrupción en este primer año de gobierno y le hemos puesto la cara a todas las crisis graves que hemos afrontado. Las crisis climáticas, internacionales y políticas las hemos afrontados sin desviarnos de nuestro objetivo. Es probable que la gente a veces espera que un presidente resuelva con la rapidez con que se toma una decisión en un hogar o una empresa; pero gobernar es más difícil que estar al frente de un hogar y son muchas las variables que hay que analizar. Yo a veces prefiero pecar de prudente que de precipitada, pero procuramos ser coherentes como todo lo que dijimos en campaña.

¿Ha sido firme en la toma de decisiones?

Sí lo he sido, pero si lo que la gente espera son algunos recursos gestuales, yo tengo mi forma de ser. Se habló mucho de eso frente al conflicto con Nicaragua, pero para mí la firmeza ante este conflicto, era firmeza ante un conjunto de valores que han caracterizado nuestra idiosincrasia, política exterior y mi convicción de cómo hacer las cosas. Posiblemente habría dado una sensación de mayor firmeza, el haber llamado a un conjunto de personas para ir a tomar por la fuerza ese territorio, pero ese tipo de firmeza nunca lo van a ver en mí. No por encima de nuestras convicciones y de lo que ha caracterizado a este país.

Anteriormente hablaba de las emociones, ¿pesaron algunos sentimientos a la hora de tomar decisiones?

Difícilmente uno se puede despegar de los sentimientos y emociones, todos somos seres humanos y un presidente no deja de serlo. Pero claro que tiene la obligación de separarla y eso es lo que hemos procurado hacer. No somos robots, no somos máquinas.

Luis Alberto Muñoz
Natasha Cambronero
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