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Por un cambio cultural

Mientras algunos países con reputación menos ecologista que la costarricense han dado pasos agigantados en cuanto a medidas de reciclaje, tanto en las industrias como en la población, Costa Rica y su legislación parecen quedarse rezagadas.
Un reportaje que publica hoy LA REPUBLICA revela que de las aproximadamente 80 mil compañías que operan en el mercado nacional, solo unas 350 tienen procesos de reaprovechamiento de sus desechos.
Las razones, explican los expertos, es la falta de coordinación entre el sector público y el privado para el cumplimiento de políticas amigables con el medio ambiente.
Prueba de ello es la Ley General de Salud, concebida con el fin de que las industrias apliquen procesos de reciclaje, pero que desde su creación en 1973, arrastra vacíos legales que le imposibilitan tener los mecanismos para hacer cumplir la normativa.
Otro de los motivos, el cual resulta irónico, es que algunas industrias no han logrado visualizar la recuperación de desechos como una oportunidad de mercado para la elaboración de otros productos.
Caso contrario es el de algunas empresas exitosas que, como también lo informa hoy LA REPUBLICA, han logrado convertir los residuos en la materia prima de sus productos.
Por ejemplo Kimberly Clark fabrica el 100% de su papel con material reciclado, lo que a la vez evita la tala de árboles para dicho fin.
Resintech, Vidriera Centroamericana y Mapache Rent a Car son otras de las firmas que no solo luchan por hacer un cambio en beneficio del ambiente, sino que también han logrado sacar provecho de estas prácticas.
Las experiencias de estas empresas son una inevitable invitación a muchas otras industrias para reproducir y multiplicar sus prácticas, así como una demostración a las autoridades de que, aun sin la supervisión necesaria, se puede reciclar debidamente. Estas compañías también representan el inicio de lo que debe ser un cambio cultural en Costa Rica.

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