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¿Por qué la producción petrolera de Estados Unidos no decae?

Bloomberg | Jueves 01 octubre, 2015 12:00 am



¿Por qué la producción petrolera de Estados Unidos no decae?


En un lugar del laberinto de pozos que Murphy Oil dispersó en la extendida formación de esquistos de Eagle Ford en Texas, Brett Pennington está realizando un pequeño experimento.
Qué ocurrirá, se pregunta el jefe de exploración, cuando introduzca enormes cantidades de arena por la boca estrecha de uno de esos pozos. ¿Brotará más crudo? ¿O más bien cubrirá la abertura y cortará el flujo?
Para el experimento, llevó el medidor de arena hasta 3 mil libras por pie, casi el doble del promedio que recibe cada pozo de Eagle Ford en la actualidad. Si bien el proyecto de Pennington parece un poco extremo, también sirve para poner de relieve una tendencia que se generaliza en todo el sector del “shale”, una industria que lucha por seguir siendo rentable después de que los precios del petróleo se desplomaron un 50%. Cada vez es más la arena que se vuelca en los pozos para tratar de abrir mejor la roca y aumentar la producción.
Se trata, en parte, de un fenómeno relacionado con los costos. Luego de la liquidación del crudo, el mercado de arena también colapsó, haciendo bajar el precio un 30% y abaratando la posibilidad de echar más polvo. Esta iniciativa comenzó, sin embargo, en años anteriores, en tanto los ingenieros comenzaron a jugar con los insumos y descubrieron una de las numerosas innovaciones tecnológicas pequeñas que han ayudado al sector del petróleo y el gas de esquistos a capear la regresión mejor de lo que predijeron legiones de escépticos.
Como prueba de una mayor productividad, basta con mirar la producción total estadounidense: se mantiene dentro del 3% de un máximo en 40 años pese a que los perforadores desactivaron más de la mitad de sus plataformas.
“Yo no puedo controlar el precio de la materia prima”, dijo Pennington en una entrevista reciente. “Lo único que podemos hacer es ser mejores y más rápidos y más baratos. Existe una correlación general de que más arena equivale a un pozo mejor”.
El aumento del uso de la arena ha sido constante. En 2012, el pozo promedio en Eagle Ford recibía menos de 1.000 libras por cada pie que la abertura se hundía en el suelo, según la firma consultora en el área de energía Mackenzie Ltd.
En 2013, esa cifra alcanzaba unas 1.200 libras. Y el año pasado trepó a más de 1.500 libras. Un estudio que abarcó más de 1.000 pozos en Eagle Ford –una región que representa 15% de toda la producción estadounidense- reveló que la inyección de más arena puede, en algunos casos, triplicar la producción, según los analistas William Foiles y Andrew Cosgrove de Bloomberg Intelligence.
Naturalmente, la arena se utiliza en la industria petrolera desde hace décadas. Pero los pozos verticales tradicionales que dominaron el paisaje durante gran parte de ese tiempo necesitaban apenas una leve pulverización. La roca de esos pozos tiende a ser porosa y permeable, permitiendo que la presión subterránea natural extraiga el petróleo y lo haga subir a la superficie.
La roca de esquistos es diferente. Se parece más al cemento. La fractura hidráulica requiere grandes cantidades tanto de arena como de agua para hacer salir el petróleo. El agua se arroja al pozo a alta presión para generar decenas de miles de pequeñas grietas en la roca. Luego la arena mantiene abiertas las grietas, las alarga y las vuelve más escarpadas. Al aumentar la cantidad de arena se aumenta la cantidad de fracturas que permanecen abiertas.

Bloomberg