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A veces uno justifica la falta de tiempo para dejar de hacer cosas placenteras y al final terminamos siendo esclavos de muchas tareas sin gratificación personal. Es importante no olvidarse de que para cuidar de los demás, hay que empezar por cuidar de uno mismo.

Los deberes del hogar, los hijos, los horarios en el trabajo, estudios y muchas obligaciones, son algunas de las muchas excusas para no regalarse momentos para practicar actividades edificantes por puro placer. De ahí que esos momentos aunque no sean tan frecuentes son cada vez más valiosos.  No es un gasto de tiempo, sino una inversión.

Los hobbies consisten en esos espacios de “mini vacaciones” mentales para dedicar un tiempo a algunas prácticas interesantes como por ejemplo artes plásticas, baile, deportes, gastronomía, música, jardinería, decoración, manualidades, entre otros.

El primer paso para convertir un hobby que pareciera imposible, en un hábito y una práctica regular es determinar todas las actividades de entretenimiento enriquecedor en una lista de deseos.

Una vez determinadas las actividades, es necesario asignar un espacio de tiempo adecuado para practicar el pasatiempo, así como y buscar la información sobre clases, horarios, equipamiento y cuánto cuestan para ver si es factible e ir eligiendo opciones que estén acordes a las posibilidades económicas e incluirlo en el presupuesto personal.

Cuando el trabajo involucra mucho tiempo en estado de sedentarismo, es bueno incluir actividades deportivas, cuando conlleva altos niveles de estrés, es recomendable hobbies relajantes como yoga, meditación, manualidades o jardinería.  Si el trabajo es muy rutinario, lo ideal es buscar hobbies desafiantes como lectura, escritura o artes que permitan mayor creatividad.

Sea cual sea el trabajo, oficio o profesión, lo más importante es sentir un gran deseo por realizar el hobby y que eso sea apasionante, gratificante y que se logre desarrollar la disciplina y constancia necesaria para pasar de un nivel amateur a experto.  

Los beneficios de involucrar pasatiempos en la vida es tener mayor equilibrio entre diferentes actividades cotidianas, se da la posibilidad de expandir conocimiento y cultura en aquellas áreas de interés, conocer gente que también comparta la misma pasión que uno, crear amistades que pueden ser para toda la vida y a lo mejor por qué no, convertir el hobby en una profesión.

De igual forma nosotros los padres podemos inculcar hobbies en los hijos y que aprendan también a disfrutar y compartir esas mismas actividades apasionantes y tener una relación más cercana con ellos y que también aprendan a ser disciplinados y constantes en lo que se propongan.

Sea cual sea esa actividad que tenga ganas de hacer, no se quede con las ganas, haga lo posible por lograrlo. Muchas personas se limitan porque creen que a su edad es tarde para algunas actividades, como por ejemplo clases de ballet o aprender a tocar la batería.  Nunca es tarde para hacer lo que uno siempre ha soñado ni para aprender cosas nuevas, las limitaciones están en la mente, si uno supera la barrera de las propias inseguridades y se propone tener disciplina, todo es posible.

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