Logo La República

Lunes, 12 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Por la razón o por la fuerza

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 05 mayo, 2011



De cal y de arena
Por la razón o por la fuerza

Cuando un partido político incurre en los excesos de poder que protagonizó el grupo parlamentario del Partido Liberación Nacional este 1º de mayo, no hay más que entender que la Democracia (así con mayúscula) está en peligro. La áurea regla de toda auténtica democracia la primacía de la voluntad mayoritaria quiso ser reducida a escombros cuando ese grupo apeló a las más arbitrarias e irracionales interpretaciones del reglamento interno para imponer un resultado que, en un libre juego de voluntades, no iba jamás a producirse.
No otra era la determinación que se escondía detrás de la gritería con que quería imponerse el “voto secreto” en descarada deformación de lo establecido en los artículos 101 y 102 del reglamento del Parlamento. Solo retorciéndolos, como se propuso la estratagema política que el oficialismo puso en marcha, se abriría la única vía para la materialización de la compra de voluntades en el número de legisladores de oposición requerido para frustrar el objetivo principal de la alianza de partidos de oposición.
Y esto, amén de evidenciar una peligrosa inclinación a deformar las normas reglamentarias y prácticas habituales, destapó la fragilidad de los valores éticos presentes en los promotores de esta estrategia: creyeron que promoviendo el clientelismo, recurriendo a la “nitrofoska presupuestaria” y surtiendo la canoa con suculencia, se atraerían los votos requeridos para trocar resultados. Todo se derrumbó cuando nadie de aquella alianza sucumbió a las tentaciones.
El PLN dejó de ser un partido político para convertirse en una maquinaria electoral dominada por los grupos económicos y financieros más poderosos y socialmente retrógrados que lo penetraron para utilizarlo en obsequio a sus intereses. Es el buque insignia de una escuadra conformada para defender y ejecutar un modelo de país que les deja jugosos beneficios, tan lucrativos como que merecen imponerse y defenderse por la razón o por la fuerza.
Infiltraron el PLN una vez que el PUSC se les carbonizó y con él avanzaron en la tarea de devastación del estado social de derecho y consolidación del control de los centros del poder vitales. Así sucedió en México en el PRI donde se dejó oír la máxima de que “lo peor no es ser un pobre político sino un político pobre” y donde se incubó aquella corriente depredadora de las reglas de juego de la Democracia que produjo el fraude para elegir a Salinas de Gortari. ¿Es hoy el Partido Liberación Nacional la versión tica del Partido Revolucionario Institucional?
La borrachera del poder obnubila la visión y trastorna la razón. Pobre país víctima de las decisiones de un partido así de borracho cuya fracción parlamentaria acumuló este 1º de mayo tantas metidas de pata, suficientes para amalgamar y consolidar el bloque opositor al tiempo que provocar todo tipo de interrogantes sobre por qué un partido que tanto aportó a la edificación de la Democracia, llegaba así a inmolarse por obra y gracia de las torpezas de unos diputados.

Alvaro Madrigal