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Martes, 11 de diciembre de 2018



NACIONALES


¿Por qué sufren los bares?

Redacción La República [email protected] | Viernes 30 enero, 2009



Caída en el consumo de cervezas y destilados podría alcanzar hasta un 50%
Bares sufren por Ley de Tránsito

• Hábitos del consumidor se desplazan hacia bebidas carbonatadas y agua
• Contratación de transporte privado o regalías a “choferes designados” son algunas de las opciones que barajan en tabernas ante merma

Karen Retana
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Locales repletos hasta la madrugada y altas facturas en consumo de bebidas alcohólicas se han convertido en recuerdos de bonanza pasada para dueños de diversos bares y restaurantes del país.
Con tan solo un mes de aplicación, la reforma a la Ley de Tránsito ya se cobró dos tipos de víctimas diferentes.
Los primeros fueron decenas de conductores a quienes se les quitó su vehículo por conducir en estado de ebriedad. Los segundos han sido los dueños de los bares.
El temor al arresto y a perder el vehículo se ha convertido en el freno para consumir bebidas alcohólicas. Por ello, la decisión de la clientela se ha convertido en el trago más amargo que deben asimilar los encargados de estos negocios.
El bar Big Dogs es uno de los ejemplos encontrados. Antes de implementarse la reforma a la Ley se acostumbraba comprar ¢1,2 millones en cerveza por semana. Ahora el valor de los pedidos ronda los ¢400 mil.
“La venta está malísima, el consumo ha caído bastante”, sostuvo Alexander Brenes, administrador del local ubicado en Escazú.
El temor a pagar una cuantiosa multa, al arresto y al decomiso del vehículo figura entre las principales razones por las cuales mucha de la clientela ha disminuido el consumo de bebidas alcohólicas en este tipo de sitios de reunión.
Diversos negocios aseguran que la baja podría incluso rondar el 50%. Pese a ello, Gisela Sánchez, directora de Asuntos Corporativos de Fifco, único productor de cervezas en el país, no respondió a las consultas realizadas sobre el tema y a las eventuales pérdidas por menores compras que estarían sufriendo.
Los comercios más azotados por la merma son aquellos que la mayoría de la clientela frecuentaba con vehículo propio. En contraste aquellos cuyo público está formado por estudiantes o jóvenes que utilizan transporte público notan una baja menos significativa.
“En el Trocadero el consumo ha caído en un 20%. Si un cliente tomaba tres cervezas ahora toma una por miedo. Mientras que en Caccios la incidencia ha sido menor, pues a este local llegan más jóvenes que vienen a pie”, sostuvo Eliot Campos, propietario de ambos locales.
En el caso del Pollo Cervecero ubicado en Pavas, la caída del consumo ha sido del 50% en destilados y 35% en cerveza.
“Como los destilados tienen un mayor grado de alcohol algunos se pasaron a tomar cerveza. El cambio de consumo ha sido drástico”, sostuvo José Hernández, administrador del local.
En la Fábrica Nacional de Licores concuerdan con la apreciación de Hernández al admitir que en algunos canales de comercialización se ha disminuido el consumo.
La demanda se ha trasladado a supermercados y licorerías de comunidad debido a que muchos costarricenses han decidido preparar sus bebidas en casa a fin de evitarse cualquier incidente, comentó Claudio Aguilar, gerente general de la Fanal.
Por ahora las metas de venta proyectadas para enero se han cumplido. La expectativa es colocar unas 25 mil cajas de guaro Cacique para este mes, cifra modesta en comparación con otros meses. Sin embargo, Aguilar sostuvo que este comportamiento es normal tomando en consideración que la clientela debe atender otras prioridades como el ingreso a clases y superar la temporada navideña caracterizada por el gasto.
Además de la merma en la ingestión, algunos comerciantes sostienen que tras la puesta en marcha de la reforma de la Ley de Tránsito los hábitos de consumo han variado.
“Antes la gente venía, se tomaba dos o tres cervezas, luego comía y finalizaba con unas cuantas más. Ahora las reemplaza por gaseosas o agua”, sostuvo Andrés Santamaría, administrador de Henry's en Escazú.
Esta misma situación ocurre en el Bar Cavale ubicado en Zapote, donde se ha percibido un mayor consumo de bebidas no alcohólicas.
Esto ha llevado a que los pedidos de producto en Fifco se empiecen a contraer, según los mismos administradores de los locales.
“Tenemos una afluencia muy buena, pero he notado que está bajando el consumo principalmente en aquellos que vienen en carro desde que pasó la ley, con ello nuestros pedidos han bajado en un 20%”, estimó Rafael Sánchez propietario de Rafa's, quien agregó que si antes compraban 400 cajas por mes ahora adquieren 320.
En el Club 99, ubicado en Guadalupe, de las 70 cajas de cerveza que se compraban por semana, ahora se encargan 25 menos debido a que las ventas vienen en picada.