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GAPARI

Esplendorosa noche de tenis en la final de la Copa, sobre todo que en cada rincón de la cancha estadio y en la zona de feria, se nos recordó que teníamos la obligación de colaborar con los damnificados del terremoto del pasado jueves. Suponemos que la ayuda de los amantes del tenis fue generosa.
Desde las 4 de la tarde y hasta pasadas las 10 de la noche se hizo presente la emoción y la calidad de los finalistas de las cuatro categorías del certamen: dobles y singles; femenino y masculino.

Kenneth Thome presidiendo el evento, rápido y ordenado en su premiación, tiro y pago. Fin del partido; entrega de copas y premios y que venga el que sigue.

Emotivo el homenaje a doña Eugenia Van der Laat, la querida doña Yeya, que se retira de la organización de la Copa después de muchísimos años cooperando básicamente en el renglón de hospedaje, alimentación y traslados de los jugadores. Todos los que hemos pasado por esta competencia la vamos a extrañar.
Dolió también el sorpresivo anuncio de que la simpática y servicial Andrea Mangel deja de colaborar en la organización, tras tres temporadas de excelente trabajo de coordinación entre la organización y la prensa deportiva.

Sin duda que la estrella de la noche fue la juvenil tenista estadounidense Madison Keys, quien a sus casi infantiles 13 primaveras, tuvo que utilizar todo su arsenal de movimientos en el rectángulo, para doblegar en dos sets a la “lolita” rusa, Valeria Solovieva, una magnífica jugadora.
El espectáculo que ofreció Keys en la final dejó a los espectadores que abarrotaron las gradas con la boca abierta, porque costó asimilar la relación entre la edad de la tenista con la potencia y exquisitez de su juego.
Bien lo expresó Julio Castilla, analista de la competencia, en un par de años Madison se hará profesional y a los 17 sin duda que su nombre sonará en la cartelera de los Grand Slam.

La final masculina de pronto se presentó deslucida y sin el encanto de la femenina, esto porque el zurdo venezolano David Souto, se le fue encima desde el primer juego al favorito y sembrado uno del torneo, Denis Kudla de los Estados Unidos y lo amilanó con un 3-0 contundente del que nunca se rebeló.
Fue tal la inoperancia de Kudla que en una parte decisiva del match y cuando tenía todo para quebrar a Souto, lo que casi quiebra fue un bombillo de las torres de eliminación del estadio, cuando en una devolución mandó la bola para el cielo.
Y, hablando de bolas, el excelente narrador argentino Sebastián López que se lució en el Sinart al lado de Mario Gómez y Ricardo Castro, toda la Copa le dijo pelota a la bola y eso molestó mucho a Solón Sirias que protestaba por ello. “Es bola, bola, no pelota”, reclamaba el dirigente.

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